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martes, 9 de febrero de 2016

MUTILADOS

Se está desarrollando en todo el mundo y también en España una meritoria campaña para erradicar la mal llamada circuncisión femenina, una práctica que con diferentes grados de ensañamiento persiste en Egipto, donde se practicaba desde la antigüedad, y el África subsahariana, y para la que se dan pretextos religiosos, aunque su verdadero fin siempre ha sido la desexualización de la mujer y su sometimiento al patriarcalismo más absoluto.
No hay nada que decir y poco que explicar al respecto, puesto que el consenso general científico, médico y hasta religioso es que se trata de una costumbre bárbara, absurda y peligrosa, sin beneficio alguno para las mujeres que la sufren, pero ya que hablamos de mutilaciones ¿por qué no incluir la circuncisión masculina en una lista negra de prácticas a eliminar?… Más de uno se quedará sorprendido y pensará que es esta una posición extrema o que se trata de antisemitismo, islamofobia o fetichismo, pero ¿no se dice que se hace por razones médicas? ¿Que es más sano? ¿Que previene el VIH?
La verdad es que los varones que necesitan absolutamente una circuncisión por razones médicas son poquísimos y que los supuestos beneficios para la salud de la operación no se han demostrado en ningún caso, mientras que son cada vez más evidentes los daños causados por el brutal corte y subsiguiente cicatrización en una zona tan sensible: pérdida de sensibilidad, mal control del orgasmo, orgasmo con dolor y otros problemas no son inventos sino realidades.
Hay todavía personas a las que he oído decir que se trata de una práctica “higiénica”, porque el pene se puede mantener más limpio, pero esto no tiene sentido alguno si se mantienen buenas costumbres que pueden enseñarse a los chicos desde niños. Si hubiera que eliminar todas las comisuras, pliegues e irregularidades del cuerpo todo el mundo circularía sin varios trozos.
Hay que decir que en España y en el continente europeo en general la circuncisión nunca fue una práctica sistemática ni extendida a la mayoría, aunque yo creo que se practicó bastante durante los años 50 (me gustaría que alguien investigara este punto), pero especialmente en Estados Unidos y en Canadá la mayoría de los varones fueron sistemáticamente circuncidados a los pocos días de nacer y aún lo siguen siendo desde finales del siglo XIX, hasta el punto de que hay mujeres que se quedan tan sorprendidas cuando ven un pene completo que se creen que se trata de una malformación.
Las razones de semejante práctica son, no hay que decirlo, supersticioso-religiosas. Para judíos y musulmanes se trata de una obligación entendida como sacrificio que vincula a la divinidad, pero en su versión moderna anglosajona proviene de la obsesión antisexual y del horror a la masturbación, vista tras el prisma deformante de la moral victoriana como una práctica que llevaba a la degeneración, la ceguera, la locura y la muerte temprana.
No hay ni que decir que en una sociedad laica el mantenimeinto de estos absurdos va contra los derechos de la persona. La circuncisión de niños no es solo innecesaria y peligrosa, sino un atentado contra la integridad de un ser indefenso, una mutilación y, como tal, debe ser prohibida o desaconsejada, a no ser que haya razones médicas de peso para ella.
Si algún adulto quiere cortarse un trozo de su anatomía es otra cuestión, pero incluso a él debería hacérsele reflexionar informadamente sobre el asunto.

lunes, 26 de octubre de 2015

FE CONTRA CIENCIA

La fe cree sin pruebas, la ciencia ensaya, comprueba, experimenta y demuestra. Esta vieja oposición no se refiere en este caso a las religiones dogmáticas tradicionales, que hoy día están más bien desprestigiadas como explicaciones del mundo, sino al curioso, inquietante y antipático fenómeno de la rebelión anticientífica de amplias capas de la población en países no precisamente atrasados y escasamente religiosos que, en vez de informarse seriamente en publicaciones solventes y contrastadas, se apunta a creencias difundidas sin autoridad alguna por gurús mediáticos, sectas, modas y tendencias cuyo único fundamento es la ignorancia, cuando no una especie de rebelión adolescente contra figuras más adultas y responsables.
Podría ser una simple anécdota de las contradicciones del mundo posmoderno, si no causara muertes, atraso y alarmas injustificadas, aparte del gasto de mucha energía en contradecir las tonterías que con regularidad se oponen a esto o aquello y los movimientos que engatusan con supuestos apocalipsis a los más proclives a los esoterismos sin pruebas.
Más veces que menos el origen está también en la mala fe de personas o grupos de interés que atacan enemigos o defienden privilegios, pero el resultado es siempre un oscurecimiento de la objetividad para que en la confusión se niegue o se dude sin pruebas de lo que se quiere desprestigiar.
El fenómeno de los “antivacunas” es uno de los ejemplos más visibles y de resultados más rápidamente negativos. La fatiga de civilización y de bienestar lleva a muchos ingenuos a desear la vuelta a un mundo “natural” que nunca existió, con la creencia en una naturaleza “bondadosa” idealizada en la que todos estarían siempre sanos y felices. Pero la naturaleza es todo menos benévola: trabaja con grandes números y la pérdida de miles de individuos de una especie le es totalmente indiferente. La creencia se refuerza con la adición de mitomanías conspirativas como “los intereses de las empresas farmacéuticas”, “la falta de interés de los poderosos” u otras generalizaciones populares y populistas sin contraste o demostración posibles.
Si se muestra a estos crédulos la realidad aplastante de la eliminación de enfermedades, la mejor salud de las poblaciones vacunadas y el enorme aumento de la esperanza de vida en el mundo “artificial” y contaminado en el que vivimos, siempre aducirán algo en contra, que puede llegar hasta la negación de cualquier medida estadística como "manipulación del poder”, porque todo lo que se opone a su creencia debe provenir de alguna clase de enemigo.
Ni las vacunas producen autismo, ni los teléfonos móviles o las wifis cáncer, demostrado no solo por las innumerables pruebas científicas, sino por la buena salud de los adictos a las conversaciones interminables, pero esto no es óbice para que aún tenga que desmentirse diariamente y para que algunos teman acercarse al microondas o hasta a las bombillas halógenas, productoras de “radiaciones indefinidas”, así como para que se organicen campañas contra líneas de alta tensión por sus “consecuencias para la salud”, aunque los pajaritos se posen en ellas alegremente.
Los más listos me dirán: “¡Ah, pero el límite está en los transgénicos!”, interpretados como auténticas semillas diabólicas producidas por multinacionales sin escrúpulos con oscuros designios. Da igual que se estén consumiendo transgénicos en medio mundo por personas y animales desde hace muchos años sin consecuencias visibles, da igual que gracias a ellos pueda alimentarse mejor mucha más gente, da igual que reduzcan enormemente el uso de insecticidas. Los transgenicos son malos porque “alteran” lo natural, entendiendo por esto las plantas hoy en uso, todas productos de cruces e injertos desde el neolítico que no las hacen ni lejanamente parecidas a sus antepasadas prehistóricas. El cruce entre ignorancia, conspiranoia y un tipo de ecologismo radical y sectario convence a los ya convencidos de que son los “científicos” la secta, una peligrosa asociación de cerebros al servicio del “poder”, del “capital” y de la desinformación de las personas de bien, amantes de la homeopatía, la dieta de los neandertales, los alimentos sin gluten, aunque no se sea celíaco, el crudivorismo y un largo etcétera.
La ciencia nunca se para y acabará por demostrar, una vez más, la falta de fundamento de los prejuicios al uso, pero la fe tampoco y la testarudez impermeable a razones aún menos.

viernes, 17 de octubre de 2014

HISTERIA

Las sociedades modernas son tan propensas a la histeria como a buscar inmediatamente culpables para las causas de la misma, desde un ciclón a una inundación pasando por una pandemia. Gobernantes y otros responsables demuestran su fuste cuando responden con coherencia, sin escurrir el bulto y sin dejarse ganar también ellos por la histeria.

La "Crisis del Ébola", originada por esta enfermedad, pero muy lejos de ser una verdadera crisis, ha sido el ejemplo perfecto de cómo NO tratar un tema delicado, pero mucho menos amenazante en Europa o Norteamérica que en los pobres países africanos a los que realmente castiga. Un país con buenos hospitales modernos, higiene y alcantarillado no es muy propenso a desarrollar miles, ni siquiera cientos de casos de una enfermedad que no se contagia por el aire y cuyos brotes se pueden controlar.

La histeria atizada por medios de comunicación irresponsables, verdades a medias y comparaciones estúpidas ha hecho presa fácil en una población inclinada a la exageración por el enfrentamiento político, los impopulares recortes y la ausencia de tratamientos y vacunas eficaces, pero también en unas autoridades siempre dispuestas a escurrir el bulto y acusar a las víctimas, con lo que podríamos llamar pésima psicología social.

¿Se debió repatriar a los dos misioneros enfermos? Hay tantas razones a favor como en contra, pero de eso a decir que "el gobierno ha traído intencionadamente el Ébola" hay un abismo de mala fe. Si se hubiera decidido no repatriarlos las críticas hubieran sido igual de malas.

¿Son los recortes culpables del contagio de la auxiliar? Toda la lógica dice que no. Los casos en los Estados Unidos han sido similares y utilizar este argumento quita credibilidad a las legítimas protestas por la reducción de medios de la sanidad pública. No se puede utilizar cualquier argumento contra el adversario.

¿Se han comportado bien los responsables? Sólo a medias y muy mal al apresurarse a culpar a la víctima. Casos similares pueden reproducirse en el futuro y el consejero que la acusó de tonta es simplemente un estúpido arrogante.

En cuanto al resto de la estupidez histérica fomentada por curanderos y monjas catalanistas mejor no hablar: plantas mágicas, ozono por vía anal y otras ignorancias se propalan estos días por los cauces habituales para consumo de crédulos yorigen de más histeria.

lunes, 21 de julio de 2014

CONSPIRANOIAS

La realidad es aburrida, monótona, conocida... y difícil de explicar ¿por qué vivimos? ¿Para qué? ¿Por qué estoy enfermo? ¿Por qué no tengo dinero, éxito, belleza....? Es injusto que no todos podamos ser como Brad Pitt y Angelina Jolie, es desagradable tener que envejecer  y ¡Oh! ¡No somos inmortales! como todos hemos creído alrededor de los 14 años. Sesudos filósofos, físicos, geólogos, biólogos, astrónomos e historiadores vienen discurriendo, estudiando, aprendiendo y relacionando datos sobre el universo, la Tierra y la humanidad desde hace milenios y publicando libros, teorías y hallazgos que han enriquecido la civilización, ayudado a curar múltiples enfermedades, alargado la vida media y explicado muchísimas cosas antes consideradas misterios, regalos o castigos de divinidades caprichosas.

Pero para algunos esto es también aburrido, monótono y no lo bastante emocionante, es mucho más romántico dar crédito a la idea de que la existencia entera es una gran conspiración, un plan maquiavélico alentado por "ellos" contra "nosotros", en los que "ellos" no siempre está claro quienes son, aunque los creyentes saben que "están ahí", urdiendo conjuras, creando enfermedades malignas, causando crisis económicas y llevando a la humanidad o a algunos sufrientes individuos especialmente escogidos al desastre, la esclavitud o el ridículo.

El SIDA como creación de secretos laboratorios norteamericanos, el aterrizaje en la luna como gran estafa escenificada falsamente, las vacunas como peligrosas mentiras inventadas por una malvada industria farmacéutica y otras lindezas semejantes son majaderías sin fundamento alguno antes difundidas por almas cándidas y revistillas marginales y hoy por las redes sociales, mientras que toda una serie de "terapias" alternativas (es decir, acientíficas) que prometen prevenir o curar el cáncer y cualquier otra enfermedad, hacer perder 20 Kgs. en un mes sin pasar hambre ni marcharse al otro barrio, permanecer eternamente joven y cambiar de feo a bello en un santiamén, son propagandeadas con eslóganes manidos, el más frecuente de los cuales es que las compañías farmacéuticas o el estamento médico o los misteriosos "ellos" "no quieren que se sepa" porque se les terminarían sus ganacias, privilegios, poder, etc.

El verdadero misterio para mí es cómo puede haber tantas personas, que a veces se comportan racionalmente en otros aspectos, que siguen creyendo a pie juntillas en cualquier superstición sin darle este nombre y prefieren mantener su fe contra viento y marea, incluso cuando demuestra no aportar beneficio alguno. La paranoia es una explicación, pero también los complejos de inferioridad frente a los sabios de su materia que causan rebeliones estilo infantil y el resentimiento de muchos, que prefieren ningunear lo que odian, aunque esto vaya contra sus propios intereses.

Se me olvidaba decir que estas actitudes también se extienden a la política y que hay muchas personas que prefieren seguir a líderes, movimientos o tendencias sin más análisis que el impulso visceral, y que descalifican todo lo que se les oponga, aunque se aduzcan poderosas razones diferentes de los dogmas en los que han decidido creer... por razones enteramente propias, por encima de todo y contra todo.

viernes, 6 de junio de 2014

CONVENTOS Y FOSAS SÉPTICAS

En España se solía rebatir la idea de la hipocresía religiosa en los casos en que se encontraban fetos enterrados en conventos, tanto durante los ataques anticlericales de la Semana Trágica en Barcelona, como durante la guerra civil. "Se trataba de abortos espontáneos", "se confundían con los esqueletos de los muchos niños víctimas de mortalidad infantil"... etc. ¿Pero qué decir cuando en Irlanda se descubren más de 800 fetos en la fosa séptica de un convento donde se encerraba a pobres chicas?

La iglesia católica irlandesa, aún más unida al estado que la española hasta la época presente, es tristemente famosa por el maltrato infligido a innumerables chicos y sobre todo chicas pobres, a las que se encerraba en lo que eran realmente cárceles clericales, por el hecho de quedar embarazadas, en una sociedad en la que educación sexual y anticonceptivos brillaban por su ausencia- Se criminalizaba la preñez, inevitable sin educación y medios, se torturaba y explotaba a las desgraciadas que la padecían y se favorecía la muerte del feto o del bebé fruto del pecado. En el caso de que aún así viviera, también se podía hacer negocio vendiéndolo a familias burguesas con deseo o necesidad de adoptar como se hacía en España. Se castigaba a la pecadora y se ganaba dinero. ¡Qué exquisita moral!

Que una institución tan tiránica y poco ética se quiera erigir en paradigma de moralidad es simplemente insultante. La Iglesia Católica no sólo es una secta más, sino que no tiene ninguna autoridad moral para dar lecciones a nadie... ateos incluidos.

miércoles, 4 de junio de 2014

CREER EN LA MAGIA

Soy republicano por convicción, igual que demócrata, aunque vea con toda claridad los problemas y defectos de la democracia, pero lo que NO es democracia es siempre peor, aunque ésta sea imperfecta y perfectible. Sin embargo me pongo nervioso cuando con el menor pretexto se invoca a la República como si se tratase del hada madrina capaz de solucionar todos los problemas y se esgrime la bandera tricolor de la república del 31 a modo de talismán.

La historia no es el fuerte de muchos protestatarios, si lo fuera, sabrían que intentar empezar todo de cero cada 30 o 40 años no sólo causa más problemas que soluciona, sino que fue la tónica de 1814 a 1936, con el resultado final de la peor dictadura conocida en España, la más larga y la que más retraso produjo. La Transición, tan denostada ahora por algunos, tomó en cuenta este hecho para juntar extremos y pasar pacíficamente la página. Con claroscuros, la evolución española desde 1975 hasta la fecha ha sido la más democrática, próspera y progresista habida desde 1814. Y tengo que decir, aunque me pese, que esto se ha hecho bajo una monarquía.... que voluntariamente se olvida, ES constitucional.

Los mayores defectos del actual sistema ni se deben ni son imputables a la monarquía que, además, no es más cara para el contribuyente de que lo que cuestan las presidencias de repúblicas europeas diversas. El rey de España realmente no gobierna en el presente, así que no se le pueden exigir responsabilidades por el desempleo, el déficit y similares, aunque sí por no haber sabido dar ejemplo en ocasiones o no haber vigilado y cortado el mal comportamiento de miembros de su familia... ¿pero eso significa que un régimen republicano sería radicalmente distinto?

La izquierda española, especialmente la menos parlamentaria, aún no entiende que las continuas invocaciones a la II República y el continuo ondear de banderas tricolores ha permitido a la derecha apoderarse de TODOS los símbolos nacionales y aparecer como más legítima y más española, que esta continua deslegitimación de lo nacional legitima los destructivos, insolidarios y antieuropeos nacionalismos periféricos y que, aunque no nos guste a muchos, la bandera de España sólo es la oficial y nos representa a todos, incluyendo a los que la niegan.

Es posible y yo deseo que un día se termine la monarquía, pero hay una constitución, unas leyes y un proceso democrático y en las sociedades maduras y verdaderamente respetuosas de la voluntad de la mayoría esto se respeta. Pedir referéndums inmediatos no sólo es antidemocrático, aunque parezca lo contrario, sino profundamente irresponsable porque pone nuevamente en cuestión todo el entramado constitucional existente sin proponer alternativas reales QUE SÓLO PUEDEN SER EN GRAN MEDIDA PACTADAS O CONSENSUADAS. La idea infantil de que estamos en la peor de las situaciones posibles y que, por lo tanto, todo da igual, sólo cabe en las cabezas de personas muy ignorantes del pasado y del presente en otros países y/o muy sectarias.

Es una desgracia histórica que la II República fuera brutalmente interrumpida por Franco y sus secuaces, pero idealizarla como el régimen perfecto y hacer continua referencia a sus símbolos es sectarismo romántico sin ninguna relación con la realidad de entonces o de ahora.

Además ¿Saben lo que pasaría de haber un referéndum realmente bien organizado?... que la monarquía ganaría por amplio margen en todas partes, con muy pocas excepciones. Los de las banderas tricolores viven entre ellos, se calientan mutuamente y apenas se dan cuenta de que son una minoría que invoca a la República como si se tratase de una palabra mágica, pero ¿han pensado que Egipto, Siria y Venezuela son también repúblicas?... Una palabra no es un ensalmo y no significa nada sin un contenido concreto.

domingo, 13 de abril de 2014

SEMANA DE ESPANTO

Este es mi enésimo post criticando las fiestas tradicionales, pero es que no me canso de observar lo horribles que son y la actitud beata de los que las consideran más allá de toda crítica, como si no pudieran siquiera discutirse. Ni que decir tiene que entre todas ellas las de la llamada Semana Santa son de las más feas y de las que más evocan cosas desagradables, pero de las que más partidarios tienen por un sinnúmero de irracionalidades.

Procesiones hay en todas partes y en diversas culturas y religiones; lo de pasear simulacros de los dioses como si estuvieran vivos para ser adorados o hacer acto de presencia entre los míseros mortales es una costumbre viejísima, pero la vejez no es garantía de belleza ni de espiritualidad, más bien lo contrario. El ejemplo perfecto son los invasores cortejos de penitentes armados de cirios, vestidos de sotana y capuchón que desfilan delante o detrás de imágenes que representan sádicos tormentos, o lacrimógenas madonas decoradas con la parafernalia más kitsch imaginable.

La mayor parte de las ciudades españolas sufren esta invasión estacional que retrotraen a un país bastante moderno y poco religioso a una época de infeliz recuerdo, sea ésta la del nacional-catolicismo o la de los autos de fe inquisitoriales. Es como si se suspendiera de pronto la normalidad para dar paso a unos días en que se supone que todo el mundo debe estar tristísimo y recrearse en la representación de mitos supuestamente salvíficos, pero realmente opresivos y castrantes. Aún recuerdo cuando la semana de marras suponía la eliminación de música, espectáculos y hasta risas, en una actitud en todo similar a la de los más hirsutos ayatolás iraníes.

Ver estas fiestas como atracción turística, especialmente en las ciudades sureñas en las que adquieren mayor protagonismo, puede tener su punto de lógica, pero no ver que fuera de estos lugares no son más que un medio de influencia de una religión particular, que se vale de ellas para invadir espacios públicos y mantener una presencia artificial es ceguera voluntaria.

Tradición no es sinónimo de bondad o belleza y excusarlo todo por ella es simplemente absurdo. Espero que llegue un día en que se limiten estas manifestaciones de fealdad idolátrica y se releguen al interior de templos o a lugares semi-invisibles donde no contaminen la vista ajena.

lunes, 23 de diciembre de 2013

CREER QUE SE SABE

Pocas cosas hay más irritantes que la ignorancia pretenciosa, es decir, hablar creyendo que se sabe, cuando en realidad se ignora. El que sabe que no sabe suele callarse y esperar a que hablen otros, el que cree que sabe hace el ridículo al hablar y quedar en evidencia. La Sra. Botella, que no sabe inglés, supongo que creía saberlo cuando se atrevió a hablar tan lamentablemente como lo hizo, pero aún así parece que no era consciente del grado de su ignorancia y que han tenido que recordárselo repetidamente para que penetrara en su mollera.

La Sra. Botella no es la única, muchos políticos, economistas y opinadores de este país y de otros se dedican a dogmatizar sobre esto o aquello sin ninguna idea clara de lo que hablan, confundiendo prejuicios y opiniones con verdades absolutas, sin tener en cuenta el sufrimiento que sus propuestas pueden causar cuando se ponen en práctica, pero el poder no hace a las personas más sabias, solo más pretenciosas y desde la arrogancia es difícil corregir la ignorancia o apreciar la crueldad que se ejerce sobre inocentes a los que se aplican altos principios teóricos que desprecian las realidades humanas, la libertad de las personas y la condición femenina, entre otras cosas.

La ridícula y retrógrada nueva vieja ley del aborto propuesta por el Sr. Ruiz Gallardón y aprobada por el PP quedará como ejemplo de ignorancia, sectarismo y obediencia a autoridades eclesiásticas sin ninguna autoridad legal, solo poderes fácticos respetados indebidamente por fanáticos. Una ley absurda con fecha de caducidad hasta las próximas elecciones, pero muy capaz de hacer sufrir a muchas víctimas conscientes, con la tonta idea de salvar seres inexistentes.

jueves, 17 de octubre de 2013

PREJUICIOS Y ESTUDIOS

Todos los que han leído mis posts saben que procuro huir de creencias u opiniones absurdas y sin fundamento y que tengo gran aprecio por lo demostrable y demostrado, es decir, por la ciencia, que tantas vidas salva y tan fácil nos hace la vida. Algunos se recrean en los aspectos negativos de la misma, pero el conocimiento nunca es culpable por sí mismo de las tonterías o crueldades que los irracionales humanos puedan hacer con él, mientras que la ignorancia nunca ha producido nada bueno ni solucionado problema alguno.

Viene esto a cuento de lo que he leído en "Le Monde", tal vez el mejor diario francés, pero que deja colarse cosas tan incoherentes como otros periódicos de calidad en otros países. El diario publicaba la noticia de que el último estudio, encargado por la UE al respecto, vuelve a demostrar que las ondas de la telefonía móvil no parecen tener incidencia alguna en la salud humana. Esta conclusión resulta ya cansina, puesto que todas las investigaciones al respecto concuerdan en que la posible influencia de las ondas es tan pequeña que no merece la pena que se considere. Sin embargo, tras la noticia se incluía un largo comentario del periodista en el que se describía con todo detalle "cómo evitar en lo posible todas estas radiaciones... por si acaso son dañinas," con una pila de reglas y recomendaciones para asustar al más escéptico.

Esta actitud, que mantiene el prejuicio al tiempo que parece aceptar las conclusiones del estudio, es mucho más corriente de lo que parece entre personas que parecen recrearse en mitos y se resisten a renunciar a prejuicios largamente mantenidos. La desconfianza en las grandes empresas (de comunicación en este caso) y el gusto por los misterios y conspiraciones, se juntan al auténtico desconocimiento del problema para sostener opiniones alarmistas o claramente sin fundamento.

Entre las recomendaciones del periodista estaban que "no se debía dormir con el teléfono móvil bajo la almohada" ni "hablar más de cuarenta minutos seguidos", pero esto me indica que las personas que así actúan corren serios peligros de muerte por estupidez, adicción y vacío mental, no por las ondas. 


martes, 24 de septiembre de 2013

FIESTAS ABSURDAS

A toro pasado, y nunca mejor dicho, vuelvo sobre un tema que siempre me interesa, aunque no como parece impresionar a otros. Se trata del folclore en general y de ciertas fiestas tradicionales en particular, como la muy bárbara del "Toro de la Vega" de Tordesillas, ejemplo vivo de la completa falta de sensibilidad humana y estética de la que hacen gala algunos pueblos y personas, con independencia de las ideologías políticas al uso. Demostración palpable de que sigue sin entenderse en qué consiste lo político, es decir, el gobierno  de la Polis, la administración de la ciudadanía, vivir en comunidad con armonía. Hay muchos habitantes del planeta que aún piensan que se trata solo de una cuestión de poder, de impuestos y de confianza o, peor aún, de a ver "quién da más", sin consideración alguna por cuestiones éticas, de derechos humanos o de buen trato a la naturaleza y a los seres que la comparten.
Si la falta de sensibilidad se une a los complejos de identidad se padece el "síndrome folclórico", es decir, la idea de que una celebración particular, una música o un baile son sagrados, irrenunciables y eternos, so pena de ofender a los dioses telúricos, de modo que la fiesta o fiestas de marras se convierten en monstruos sagrados no criticables, especialmente por los forasteros "que no entienden de qué va", o que simplemente no tienen derecho alguno a opinar, sea sobre la tortura gratuita de animales, las plúmbeas danzas en corro, las flautas chirriantes o las imágenes de ídolos enjoyados paseadas por las calles entre la beatería y la superstición.
Poca gente sabe que una gran parte del folclore más popular considerado milenario es en sus  formas actuales relativamente reciente y que, de todas formas, tenía sentido en sociedades pobres, tradicionales y relativamente aisladas en las que la diversión era escasa y la abundancia excepcional, por no hablar del analfabetismo dominante. La machada de perseguir y matar un toro a lanzazos tal vez tuviera sentido cuando había que seleccionar guerreros, pero hoy día, cuando se ve hacerlo a un señor que normalmente trabaja de camionero, es solo una barbaridad peligrosa, un mal ejemplo y una muestra del peor gusto estético posible.

El folclore auténtico de nuestros tiempos es la música pop, las modas urbanas y las costumbres reales de la sociedad, no unas vestimentas raras, que solo breve y excepcionalmente se llevaron de verdad, una música arqueológica y unos ritos extraños y crueles que han perdido todo sentido. Está bien que lo estudien los peritos para guardarlo en los archivos, pero creer que en él reside la "cultura" local, regional o con complejo de persecución es solo falta de interés por la cultura viva y adoración por fetiches casi siempre de dudoso gusto.

viernes, 30 de agosto de 2013

DESPRECIAR AL QUE SABE

Algunos piensan que las tonterías malvadas del Sr. Hernando, portavoz del PP, igualando la bandera republicana con la franquista o echando la culpa de la Guerra Civil sobre las víctimas, son meteduras de pata irreflexivas o que denotan falta de información. Yo pienso que más bien delatan lo que de verdad piensa una gran parte de la derecha española, muy incómoda cuando se trae el impresentable franquismo a colación, pero siempre dispuesta a excusarlo y a ver la Guerra Civil con "equidistancia", es decir, como algo de lo que hay que intentar culpar también a la izquierda del pasado para aplicarlo a la del presente, aunque sea tan genérica y poco revolucionaria como la de ahora. Después de todo la España eterna y abstracta solo les pertenece a ellos, aunque los españoles del montón les importen poco.

Son también interesantes las extrañas justificaciones sobre las excesivas y sospechosas ganancias del Sr. Rajoy... con mucho más derecho a ellas por ser un excelso Registrador de la Propiedad, en vez de un mísero profesor de universidad como el Sr. Rubalcaba. Un indicador de lo mucho que les importa el status y los ingresos económicos y la poca consideración que les despierta la ciencia y el conocimiento en general.

En mi post anterior hablaba de cómo la ciencia puede salir malparada cuando se mide con las supersticiones difundidas con habilidad, porque la emoción puede siempre con la razón cuando se dan las condiciones oportunas, y la historia como ciencia no es una excepción. Hay muchos acontecimientos y personajes del pasado sobre los que nunca sabremos toda la verdad, pero sí podemos aproximarnos lo bastante como para averiguar al menos una parte. Los historiadores serios, es decir, los de verdad que no hacen propaganda fascista, hace mucho que llegaron a conclusiones muy distintas de las del Sr. Hernando sobre la Guerra Civil española, pero políticos, periodista o tertulianos malvados y/o tontos siempre se empeñan en recurrir a la historia para justificar sus prejuicios, aunque a veces consigan exactamente lo contrario.

El Sr. William Sharer, senador republicano de Nuevo México, es uno de estos insignes imbéciles que un día, seguramente tras leer una novela o un libro de divulgación, se le ocurrió la gran justificación para demostrar a todos que el matrimonio de personas del mismo sexo está mal: Alejandro Magno era homosexual y, sin embargo, se casó con Roxana... y no solo eso, animó a sus soldados a que dejaran sus vidas disolutas y se casaran también, porque el sentido del matrimonio es la procreación y la mezcla de sangres traería la paz y....

El Sr. Sharer parece ignorar que Alejandro se casó con tres mujeres distintas, exclusivamente por razones políticas, que sus soldados se mezclaron efectivamente con mujeres asiáticas, como ha pasado siempre con los ejércitos conquistadores, pero que esto no quiere decir que se "casaran" y formaran familias como las de la televisión, que eso estuvo muy lejos de traer paz alguna y que, por si fuera poco, los griegos y asiáticos de esa época, incluyendo a los hebreos que redactaban la Biblia, tenían una moral sexual y familiar tan diferente de la de los americanos de su clase que tomarlos como ejemplo es más bien peligroso.

El Sr. Sharer, como los obispos católicos, pretende hacernos creer que la familia nuclear estereotípica de mediados del siglo XX es la única posible y se va a la historia a buscar ejemplos, pero lo único que consigue es demostrar profunda ignorancia y una cierta estupidez. Alejandro el Grande era bastante culto para su época, como buen discípulo de Aristóteles, y desde luego estaba muy lejos de ser estúpido, pero nunca tuvo una "familia ejemplar", más bien lo contrario.

viernes, 23 de agosto de 2013

HUIR DE LA CIENCIA

Un artículo en el New York Times de Adam Frank, profesor de física y astronomía en la Universidad de Rochester, subraya una peligrosa tendencia moderna: la voluntaria ignorancia de la ciencia y su sustitución por creencias, opiniones o simples supersticiones sin fundamento alguno. Resulta que hoy hay más norteamericanos convencidos de la "ciencia creacionista" que hace veinte años, más gente que no vacuna a sus hijos porque creen que la vacunación debilita y produce autismo y una mayoría que opina que el cambio climático es pura propaganda.

Quien piense que esta tendencia es solo propia de americanos se equivoca por completo, también en Europa hay una corriente de escepticismo, desconfianza y hasta aversión por la ciencia y los científicos. El creacionismo no tiene mucho curso en nuestro continente, pero los anti-vacunas, los que creen en las virtudes curativas de la homeopatía y los que se llenan la boca con el adjetivo "natural" abundan en nuestros países al amparo de un posmodernismo de pacotilla que encubre ignorancia real y prejuicios varios.

En los años 50 o 60 del siglo pasado había muchas personas crédulas o desesperadas que acudían a curanderos que prometían sanar enfermedades con oraciones, aguas milagrosas o emanaciones mágicas, pero esto se consideraba un atraso que la educación haría desaparecer. No es tan sorprendente, sin embargo, que no haya desaparecido, porque el elemento irracional de los humanos es considerable y una cierta cantidad de educación puede paradójicamente reforzar en vez de limar prejuicios.

Hace dos generaciones las personas analfabetas o muy ignorantes sabían que lo eran y, aunque creyeran a pie juntillas en las virtudes del curanderismo, no se atrevían a discutir con alguien que "tuviera estudios" y hasta se avergonzaban de acudir a sanadores. Hoy día, en cambio, lecturas superficiales, información defectuosa y una verdadera "industria de la sanación" difundida por la red y mediante publicaciones varias, les dan a algunos la ilusión de saber algo: "yo lo he leído", "lo he visto en internet", "lo dice Madonna" o frases similares se oyen todos los días refiriéndose a cosas tan serias como la curación de tumores o el tratamiento del SIDA. "Yo creo que...", "no tengo  la misma opinión sobre...." son afirmaciones que se prodigan sobre temas sobre los que el opinador no tiene formación alguna y sobre los que en puridad no puede "opinar", pero la antigua modestia del ignorante ha desaparecido con la equivocada idea de que si se sabe leer y se puede votar también se puede tener una opinión sobre, por ejemplo, los agujeros negros de la galaxia. El absurdo se convierte en drama cuando además se politiza, como sucede en los Estados Unidos con el cambio climático, negado sistemáticamente por los ultras o con la evolución, todavía no digerida por los integristas religiosos.

Si la estupidez perjudicara solo a los cretinos no estaría del todo mal, pero los anti-vacuna, homeopato-naturistas, crudívoro-macrobióticos difunden la ignorancia junto con los gérmenes que no se erradican, como el de la poliomielitis, reaparecido en Pakistán y Somalia, donde los fanáticos caciques locales impiden la vacunación, o los del sarampión y la tos ferina, reaparecidos... en los Estados Unidos, donde hay memos que no vacunan a sus hijos.

No hay tanta diferencia entre posmodernos escépticos de la ciencia y talibanes, ambos son dogmáticos e inabordables mediante el razonamiento.

jueves, 22 de agosto de 2013

ESQUIZOFRENIA

El 15 de agosto, fiesta católica por excelencia, un grupo de esos católicos franceses que reconocen a Frigide Barjot como líder publicó una carta abierta a los obispos de Francia que puede sorprender a los que no están acostumbrados a la extraña lógica de los que no quieren ser simplemente creyentes, sino también ajustarse a la ortodoxia, es decir, al integrismo...  ¡siendo gays!

En la carta piden que la Iglesia reconozca sus esfuerzos "en pro de la familia" y con un tono lastimero se quejan de la falta de señales positivas de los obispos hacia los homosexuales católicos. Pueden leerse también algunas frases que dejan ver cierto arrepentimiento por haber colaborado al resurgimiento de la homofobia con sus actos, aunque al mismo tiempo insisten en subrayar la diferencia con los homosexuales laicos, a los que describen de una forma que muestra que se sienten superiores a ellos espiritualmente.

Esta carta es un documento que muestra tan perfectamente lo que es el autodesprecio que podría utilizarse como ejemplo en un curso de psicología. ¿Cómo pueden estos desgraciados pensar que una iglesia que ni siquiera reconoce el concepto de orientación sexual puede hacer algún gesto favorable hacia los fieles "aquejados" de atracción por el mismo sexo? Si se reconocen como sus fieles deben obedecer, callarse, superar sus tentaciones, permanecer castos y arrepentirse cuando caen. Deben saber que son seres nacidos con o afectados por un "desorden", una desviación que los condena a no tener amor, a refugiarse en las sombras, a controlarse en todo momento... si no quieren ser expulsados, perderse para siempre entre los paganos... Pero como algunos hijos de madre desnaturalizada siguen sufriendo al saberse despreciados, sospechosos, castigados y piden un pequeño gesto de reconocimiento, una pequeña señal de que los aceptan al menos un poco por los servicios prestados en la lucha contra los verdaderos malvados.

Tendrán que esperar mucho tiempo, si no se deciden a abandonar una institución que utiliza sus considerables poderes para torturarlos y convencerlos de que son seres esencialmente peores que los demás, sospechosos, disminuidos y condenados al sufrimiento por decreto divino.


A veces los compadezco, pero cuando pienso en lo que han colaborado y en lo que hay detrás, es decir, integrismo, superstición, fascismo, homofobia legalizada, amenazas al laicismo, etc., concluyo que se merecen sus sufrimientos y que están en el infierno que han ayudado a crear.

lunes, 20 de mayo de 2013

EVALUEMOS LA RELIGIÓN

La enseñanza española tiene graves defectos y está necesitada de ajustes y reformas, esto no lo dudamos nadie, pero ni los recortes salvajes ni los beneficios acordados a colegios católicos la van a sacar del atolladero y, aún menos, la imposición de una enseñanza religiosa que escoge cada vez menos gente y que no juega papel alguno en la escuela pública. El PP no puede decir ya que no trata de imponer una ideología ultra, puesto que el resto de cambios legales es más cosmético que real.

¿Religión evaluable?... ¿Por qué no ponernos todos a evaluar la religión?... y no en abstracto, sino concretamente la de la secta católica en su subsecta española, un grupo muy poco recomendable por tradición histórica de salvajismo, comportamiento ético perverso, ideología esencialmente antidemocrática, homofobia palmaria, desprecio por la mujer, aprecio por la ignorancia, lejanía de la ciencia, hipocresía taimada y sustitución de la espiritualidad por devociones supersticiosas. Si pudiéramos evaluar a esta iglesia por la cantidad de crueldades cometidas, la inmoralidad de sus miembros y el pésimo ejemplo pasado y presente, nadie entendería demasiado bien que se insista en dar facilidades para que más ciudadanos queden expuestos a unas enseñanzas que, aunque vayan a veces envueltas en sacarina, los harán sentirse culpables esenciales y fomentarán su intolerancia, su irresponsabilidad y su irracionalidad. Es decir, no se entiende más que como un elemento más para conservar privilegios de la organización y de sus ramas fanáticas.

Mi evaluación particular es un enorme suspenso. La historia no se puede negar, pero de los condicionamientos del pasado es posible salir cuando se demuestran negativos y la religión a la católica (española) es uno de ellos. Quien no lo entienda así (gobiernos, partidos o sociedades) acabará por pagar una considerable factura.

lunes, 6 de mayo de 2013

¿LA RELIGIÓN ES SOLO ESO?

Alguno de los que lee mis blogs se me ha quejado alguna vez de que "son antirreligiosos" o de que demuestran una "obsesión anticatólica", pero en las circunstancias actuales sería difícil sustraerse con un mínimo de coherencia a la guerra que ciertas organizaciones y sus jerarcas llevan contra los derechos de las mujeres y de las personas LGTB con el único fin de mantener injustificados privilegios, monopolios morales e influencias políticas indebidas. ¿Pero es posible reducir la religión o el sentimiento religioso a jerarcas y organizaciones? Yo creo que no.

Es posible que muchos se sorprendan si confieso que tengo una inclinación religiosa, aunque no esté afiliado a ningún grupo en concreto, entre otras cosas porque no creo que sea necesario hacerlo para sentirse conectado con algo más grande, universal, misterioso e inefable. ¿Es eso Dios o un dios? Yo tengo mis ideas al respecto, pero no tengo necesidad de explicarlas para afirmar que suponen un vínculo, un "religare" con una trascendencia por encima de lo humano, fisico y terrestre y que, por lo mismo, respeto las creencias porque respeto a las personas una a una y todos sus derechos.

No me gustan demasiado los proselitistas ateos del estilo de Richard Dawkins porque suelen ser excesivamente simplificadores, identifican toda religión con versiones extremistas e ignoran la necesidad humana de trascendencia. Su fe en que un mundo sin religión sería mucho mejor que el actual es tan burda como la de suponer que las religiones históricas han supuesto grandes progresos para la humanidad; el fanatismo no necesita de religión alguna para manifestarse, aunque estas hayan sido magníficos vehículos para toda clase de barbaridades. Las malas características humanas pueden ser tan ateas como religiosas y no hay que hacerse demasiadas ilusiones al respecto. No hay más que ver que muchos de los que se llaman religiosos son en realidad ateos que cumplen con unas cuantas normas externas por superstición, por el qué dirán o por costumbre. Ni la religión ni el ateísmo nos dicen nada sobre la valía o la moralidad de la persona.

Analizar e identificar lo malo, simple, irracional o cruel en creencias y organizaciones religiosas no niega la posibilidad de creer en una serie de principios a los que podemos denominar religión. Lo que no es posible, si se quiere mantener una posición ética, aceptar los progresos científicos y respetar los derechos de mayorías y minorías, es encerrarse en posiciones dogmáticas, convencerse de que se tiene la única verdad, obedecer ciegamente a autoridades autonombradas, creer cualquier cosa que venga en una antigua escritura traducida por un aficionado e interpretada por un fanático y demás aberraciones de los que se llaman religiosos; atacar estos males no es atacar la religión es solo defenderse y defender el progreso humano.

miércoles, 3 de abril de 2013

HOMOFOBIA Y MALA CIENCIA

Que la homofobia es producto de la ignorancia y/o los prejuicios es un postulado válido, pero también puede provenir o ser explicada mediante teorías absurdas que achacan la orientación sexual a alguna otra fobia de la persona en concreto. En este caso hablamos de un tal Gian Paolo Vanoli, uno de esos propagandistas de terapias alternativas que la tienen tomada con la vacunación sin más base científica que su desconocimiento real de la ciencia  y la voluntaria ignorancia de los estudios que no encuentran vínculo alguno entre vacunación y autismo.


Según el Sr. Vanoli, las vacunas "producen" la homosexualidad al impedir al sujeto "encontrar su personalidad", intento que queda frustrado por el mercurio y otras sustancias presentes en las vacunas que penetran en su cerebro y... lo hacen gay. Más aún, la vacuna altera el ADN de la víctima, lo que garantiza que sus hijos hereden la "enfermedad" de homosexualidad, y eso quiere decir que las próximas generaciones estarán compuestas de gays.


El Sr. Vanoli está convencido de que la homosexualidad es una enfermedad, por mucho que la OMS diga lo contrario, es una "forma leve de autismo"... pero como los gays no tienen la culpa de lo que les pasa no se los debe atacar y hasta se debe dejar que se casen si quieren. Es de suponer que entre ellos, aunque este gran científico los supone teniendo muchos hijos biológicos y transmitiendo sus malos genes, algo no muy lógico, aunque buscar racionalidad en estos flujos mentales puede inducir formas leves de esquizofrenia.

Ya lo saben los padres preocupados con que sus hijos puedan resultar autistas leves con pareja del mismo sexo, ¡NO LOS VACUNEN!

miércoles, 23 de enero de 2013

LA SUPERSTICIÓN DE LO NATURAL

¿Saben Vds. que hay necios que dan a sus gatos comida vegana? Se trata de alimentos vegetales especialmente hechos para felinos, carnívoros por evolución e incapaces de digerir bien plantas y similares. Seguramente piensan que así son muy compasivos, pero desgraciadamente no con los gatos, que enferman con frecuencia o mueren de lenta desnutrición. Es frecuente que los mismos sujetos sean partidarios de "terapias naturales", desconfíen de la vacunación y crean en poderes y energías mentales de imposible demostración.

Supersticiones ha habido siempre y supongo que siempre habrá un rincón para ellas dada la estulticia humana, pero en esta época folletinesca de transición de un mundo aún primitivo y fragmentado a otro más científico y globalizado, tenemos que sufrir la confusión a todo volumen de los que, sin verdadera educación y conocimiento científicos, se lanzan a opinar sobre cualquier cosa sin base alguna, guiados por filias y fobias, teorías conspiratorias y prejuicios viejos envueltos en ropajes nuevos. Ninguno de ellos sabe del método científico de prueba y ensayo y les basta cualquier artículo de revista popular trufado de palabras arcanas, con algún término que suene sabio, para "fundamentar" su fe absoluta en la maldad de lo que odian, tomar síntomas por causas o inventarse éstas sin ningún reparo.

La invocación a lo "natural" es frecuente, y tan vacía y falsa como la que las iglesias hacen para apoyar sus ukases morales (léase mi post anterior). Estos crédulos suelen partir de la base de que la naturaleza es "benévola" y que todos los problemas, desde el cáncer al autismo, provienen de las manipulaciones de la civilización y la perversión de la ciencia, cuando no de un siniestro plan ideado por algún oscuro suprapoder en la sombra, que puede ser el de los míticos Sabios de Sión, para los antisemitas, los USA, la UE, la mafia farmacéutica, la Spectra de James Bond o los aliénigenas que viven secretamente entre los humanos.

La naturaleza no es ni una máquina perfecta ni una institución de beneficencia, el cáncer, por ejemplo, es de lo más natural y mata con la misma falta de culpa que el tigre que se come al ciervo, pero los que desconfían o "no creen" en la medicina moderna "occidental", desean que se les cure. Lo verdaderamente natural sería dejarse morir de él, pero este razonamiento es demasiado lógico para personas que viven en la ordenada confusión de las "terapias naturales" y creen en los efectos de aguas milagrosas, píldoras homeopáticas y remedios de la abuela, utilizan el teléfono móvil, pero no quieren una antena para el mismo cerca de casa por si las ondas, buscan en internet curas y emplastos, pero consideran que la wifi puede producir lesiones irreparables... y así.

Contra toda esta ignorancia voluntaria valen de poco los estudios serios, publicados en revistas científicas serias, porque no los leen y, si los leyeran, dirían que están patrocinados por las grandes empresas, de las que siempre hay que desconfiar, o por la mafia de los intelectuales de élite, peligrosa minoría que suele despreciar la ciencia infusa de los embaucadores de bobos.