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jueves, 16 de agosto de 2018

AL DELITO POR LA OBSESIÓN

Siempre he considerado que el monopolio moral que se arroga la Iglesia Católica se basaba en presupuestos más que dudosos: las Sagradas Escrituras son documentos provenientes de hace miles de años y de una sociedad o sociedades muy distintas de las nuestras, pero, además, la interpretación que se ha hecho de los supuestos mandatos divinos desde hace dos milenios ha tenido menos que ver con la ética que con la autoridad de la jerarquía, la reacción ante diversos fenómenos y la voluntad de mantener una autoridad omnímoda e indiscutible en las sociedades civiles en las que podía hacerlo.
Esta Iglesia no es la única en predicar unas normas sexuales de casi imposible cumplimiento, pero se ha distinguido siempre por una fijación obsesiva con el sexto mandamiento, retorcido hasta los límites de la razón en un ejercicio que tiene más que ver con una cierta patología anti-sexual que con la inexistente “ley natural” que se pretexta para prohibir toda actividad sexual no reproductiva y mantener a los fieles en constante estado de pecado con necesidad de confesarse, ser perdonados y autodespreciarse por su debilidad, lo que los hace más dóciles y maleables, si no se rebelan.
Que los mismos clérigos que tanto reprimen hayan caído en inconfesables y graves abusos a personas indefensas como niños y adolescentes, sólo es noticia porque ahora se sabe lo que durante siglos se ha hecho a escondidas o no tanto, porque en épocas sin derechos nadie se atrevía a protestar y mucho menos a llevar a los tribunales a hombres privilegiados. Pero es sólo la consecuencia lógica de una falsa moral que ensalza la negación de un poderoso instinto como virtud y no lo pone sólo como ideal, sino que obliga a su represión desde el primer momento.
Sólo desde el pensamiento mágico y acientífico se puede creer que la virginidad o la castidad son virtudes por sí mismas, que hacen mejores a las personas y que el creador que ha puesto allí la pulsión lo haya hecho para torturar a sus criaturas.
La idea de que el sexo sólo y exclusivamente debe ir orientado a la reproducción y dentro de un matrimonio perfectamente monógamo e indisoluble no tiene, desde luego, nada que ver con “ley natural” alguna y sí mucho con las regulaciones de las que la jerarquía se ha valido para mantener su control social. Pero el reducirlo a semejante caricatura castiga a los propios clérigos que lo propalan a caer constantemente en el “vicio” y no con parejas lógicas, sino con los seres más desvalidos que tienen delante.
El sexo en los animales superiores, y el ser humano tiene muchas más funciones que las reproductivas y es un medio indispensable para el amor y la compañía, al negarlo, reprimirlo y culpabilizarlo se convierte algo bello en delito y, al no poder renunciar a él, se pasa fácilmente de casto a violador.
La Iglesia debe pasar por muchas revoluciones si quiere subsistir en el próximo milenio y la sexual puede que sea la más importante.

martes, 9 de febrero de 2016

MUTILADOS

Se está desarrollando en todo el mundo y también en España una meritoria campaña para erradicar la mal llamada circuncisión femenina, una práctica que con diferentes grados de ensañamiento persiste en Egipto, donde se practicaba desde la antigüedad, y el África subsahariana, y para la que se dan pretextos religiosos, aunque su verdadero fin siempre ha sido la desexualización de la mujer y su sometimiento al patriarcalismo más absoluto.
No hay nada que decir y poco que explicar al respecto, puesto que el consenso general científico, médico y hasta religioso es que se trata de una costumbre bárbara, absurda y peligrosa, sin beneficio alguno para las mujeres que la sufren, pero ya que hablamos de mutilaciones ¿por qué no incluir la circuncisión masculina en una lista negra de prácticas a eliminar?… Más de uno se quedará sorprendido y pensará que es esta una posición extrema o que se trata de antisemitismo, islamofobia o fetichismo, pero ¿no se dice que se hace por razones médicas? ¿Que es más sano? ¿Que previene el VIH?
La verdad es que los varones que necesitan absolutamente una circuncisión por razones médicas son poquísimos y que los supuestos beneficios para la salud de la operación no se han demostrado en ningún caso, mientras que son cada vez más evidentes los daños causados por el brutal corte y subsiguiente cicatrización en una zona tan sensible: pérdida de sensibilidad, mal control del orgasmo, orgasmo con dolor y otros problemas no son inventos sino realidades.
Hay todavía personas a las que he oído decir que se trata de una práctica “higiénica”, porque el pene se puede mantener más limpio, pero esto no tiene sentido alguno si se mantienen buenas costumbres que pueden enseñarse a los chicos desde niños. Si hubiera que eliminar todas las comisuras, pliegues e irregularidades del cuerpo todo el mundo circularía sin varios trozos.
Hay que decir que en España y en el continente europeo en general la circuncisión nunca fue una práctica sistemática ni extendida a la mayoría, aunque yo creo que se practicó bastante durante los años 50 (me gustaría que alguien investigara este punto), pero especialmente en Estados Unidos y en Canadá la mayoría de los varones fueron sistemáticamente circuncidados a los pocos días de nacer y aún lo siguen siendo desde finales del siglo XIX, hasta el punto de que hay mujeres que se quedan tan sorprendidas cuando ven un pene completo que se creen que se trata de una malformación.
Las razones de semejante práctica son, no hay que decirlo, supersticioso-religiosas. Para judíos y musulmanes se trata de una obligación entendida como sacrificio que vincula a la divinidad, pero en su versión moderna anglosajona proviene de la obsesión antisexual y del horror a la masturbación, vista tras el prisma deformante de la moral victoriana como una práctica que llevaba a la degeneración, la ceguera, la locura y la muerte temprana.
No hay ni que decir que en una sociedad laica el mantenimeinto de estos absurdos va contra los derechos de la persona. La circuncisión de niños no es solo innecesaria y peligrosa, sino un atentado contra la integridad de un ser indefenso, una mutilación y, como tal, debe ser prohibida o desaconsejada, a no ser que haya razones médicas de peso para ella.
Si algún adulto quiere cortarse un trozo de su anatomía es otra cuestión, pero incluso a él debería hacérsele reflexionar informadamente sobre el asunto.

lunes, 7 de septiembre de 2015

FLUIDEZ

Usar los términos correctos para cada cosa, persona y situación es una obligación de las personas cultas y educadas o de las que tienden a serlo. La corrección política al uso da un paso más y obliga más que sugiere a utilizar palabras, circunloquios y eufemismos que a veces son acertados y otras no. Se puede y se debe aceptar hasta cierto punto, pero su uso no debe ni puede convertirse en dogmático porque ni siquiera está fijado realmente y, sin mala intención ni ánimo de insulto, es tan cambiable y opinable como todo.
Hasta el siglo XIX los que no se conformaban a las simples y opresivas reglas de comportamiento sexual eran “sodomitas”, “brujas”, “herejes” y otras lindezas que suponían condenación moral, pero desde que la ciencia primero y la sociología después sustituyeron a la religión han ido apareciendo las palabras que conforman las siglas LGTBIQ…. y las que vengan; un conjunto cada vez más inmanejable por las divisiones y subdivisiones que implica y la compartimentación en la que parece encerrar a todo ser que no entre en una simplista dicotomía macho-hembra, positivo-negativo.
Casi todos los humanos acaban decantándose, unos antes y otros después por una o varias clases de comportamiento de acuerdo a sus pulsiones e inclinaciones y no siempre es posible clasificar a cada individuo en una taxonomía útil tal vez para especialistas, pero que es farragosa y no siempre clara en la vida y la conversación normales. En una sociedad más evolucionada, según la diversidad se convierta de verdad en la norma, lo lógico sería aceptar que la variedad individual es considerable y que, por tanto, también en los gustos y comportamientos afectivo-sexuales hay muchas personas de difícil clasificación, es decir, que existe una gradación y una fluidez considerables en este aspecto como en todo lo humano y que pretender etiquetar a cada individuo exactamente es más bien imposible.
Es significativo que homosexuales que han sido víctimas de rechazo social hayan tenido y aún tengan dificultades para comprender que hay bisexuales, transexuales, intersexuales, etc. y aún más dificulades para aceptarlos con naturalidad, repitiendo la historia de la desconfianza hacia lo diferente, algo muy humano, pero reforzado por los prejuicios sociales aprendidos desde la infancia y no siempre rechazados.

viernes, 17 de enero de 2014

A LA DELINCUENCIA POR LA MORAL

Hay gente que confunde el concepto de moralidad con la obediencia a normas atrabiliarias, pero obedecer no es siempre una virtud, sino que puede ser un grave defecto, como se les recordó en Nuremberg a los obedientes nazis que siguieron órdenes criminales.

Las religiones en general suelen imponer doctrinas basadas en textos oscuros, tabúes y colecciones de prejuicios acumulados a lo largo del tiempo, sin que quepa muchas veces el menor atisbo de racionalidad, o la posibilidad de excusar al que no las cumple, que es tildado de inmoral y mala persona por el simple hecho de no acatar los absurdos que se imponen.

De todos es sabido el horror al sexo en general de que hacen gala las diversas versiones de Cristianismo, pero este miedo tan irracional, apoyado antiguamente en los prejuicios, el machismo y el sexismo de una sociedad absolutamente patriarcal, lleva a los seguidores de estos dogmas a patentes contradicciones que traicionan el mismo absurdo objetivo principal: evitar todo sexo no reproductivo y fomentar la castidad.

El proceso es el siguiente: puesto que el sexo es malo no debe darse ninguna educación sexual a niños y adolescentes, que deben ser mantenidos en la ignorancia el mayor tiempo posible, aunque bien asustados con las terribles penas propuestas para la más mínima transgresión. Como, además, el sexo debe tener consecuencias se impide el acceso a los anticonceptivos o se hace muy difícil.

Dado que las hormonas son más poderosas que el terror, lo más seguro es que un buen número o la mayor parte acaben cayendo en falta antes que después. Un chico puede masturbarse y sentirse condenado por ello, pero una adolescente puede quedarse embarazada, prácticamente sin saber cómo y, en consecuencia, ser obligada a ser madre, puesto que, según los dogmas, el feto, un conjunto de células sin conciencia ni posibilidad de sobrevivir fuera de la madre durante bastante tiempo, es un ser humano con todos los derechos al encerrar un alma inmortal creada por la divinidad misma.

La obsesión antiabortista, derivada de la convicción de que todo sexo debe conducir forzosamente a la reproducción y de la extraña idea de que la divinidad crea almas, para las que necesita el concurso humano, lleva a la creencia de que todo aborto es un asesinato premeditado.

Cuando los administradores del dogma tienen una influencia indebida en la sociedad civil, sus prejuicios y supersticiones los llevan a forzar a las autoridades a convertir en delito lo que no es más que creencia, de modo que si la mujer decide abortar se convierte en criminal.... aunque no se crea una palabra de lo que cuentan los archimandritas.

Algunos también confunden la moral con la simple  opresión


jueves, 20 de junio de 2013

LA SALUD NO SE CURA

Alan Chambers, figura principal de "Exodus International", organización cristiana dedicada al "tratamiento" y "cura" de la homosexualidad, pasará a los anales de nuestra época como figura controvertida, pero finalmente como persona honrada y ética, puesto que después de numerosas vacilaciones ha acabado por reconocer que las "terapias reparativas" no son tales, que no funcionan, que causan graves daños psicológicos y que lo más que consiguen es una especie de castración mental. De acuerdo a estas conclusiones ha decidido disolver la organización como era hasta ahora y ha pedido públicamente perdón por los perjuicios causados a muchos individuos.

El Sr. Chambers ha lanzado así una carga de profundidad contra la idea de "corrección de la desviación" (o la "degeneración") mantenida contra viento y marea por religiosos y machistas de diversas convicciones que, naturalmente, han reaccionado con la habitual cerrazón y se han precipitado a fundar otras organizaciones o a incidir en las propias, como hace el obispo de Alcalá (véase post anterior). Pero mientras la posición del Sr. Chambers es razonada, ética y humanitaria, la de sus opositores se basa solo en los prejuicios, frases hechas, negación de la ciencia y de los derechos humanos a que nos tienen acostumbrados.

No hace tanto tiempo que se encerraba en manicomios a personas con neurosis leves o sospecha de tales, como a una conocida mía, cuyo feroz padre envió a una institución en los años 50 por haberse atrevido a enamorarse de un hombre "no aprobado". Él autoritario y machista progenitor la suponía loca, puesto que se había atrevido a desafiarlo. En la URSS se enviaba a los disidentes políticos a sanatorios mentales, puesto que había que estar loco para no reconocer la gran superioridad del sistema soviético sobre el capitalista. Salvando las distancias esto es lo mismo que se practica con las víctimas a las que se quiere forzar a cambiar de identidad u orientación sexual.

Las pruebas y el consenso científicos reconocen hoy día una variedad de identidades y orientaciones sexuales y huyen de una consideración demasiado estrecha de la "normalidad", en este como en otros campos. Pero lo más importante es que en una sociedad libre los derechos del individuo son primordiales y que las prácticas que van contra ellos no solo son aconsejables sino que deben ser prohibidas, por larga tradición que a veces tengan, especialmente cuando se aplican a menores indefensos. Muchas familias conservadoras, fanáticas o mal informadas obligan o chantajean a sus miembros para que se sometan a estas falsas terapias y muchas organizaciones hacen un gran negocio prometiendo cumplir imposibles, como hasta hace poco también hacía "Exodus".

Lo que ha hecho el Sr. Chambers es negar la validez de estas malas prácticas desde adentro, lo que hará mucho más difícil su justificación en el futuro y calificará a sus defensores como lo que son: obsesos y obtusos fanáticos.

viernes, 29 de marzo de 2013

CON GLORIA A LA GLORIA

Si alguien quiere darse una idea de la moral católica, tan invariable, inhumana y obsesionada con el sexo como siempre, solo tiene que asistir a las clases que la profesora Gloria Casanova imparte en una universidad valenciana adscrita, claro está, al CEU, o Asociación de Propagandistas de esta religión tan alegre. Bastan unas cuantas frases para iniciar un acelerado viaje hacia los tiempos más oscuros del franquismo o de la Contrarreforma apoyada por la Inquisición.

Según parlotea esta cabeza clónica del amor y compasión vaticanos, una mujer puede tener la desgracia de ser violada, pero claro que, si queda embarazada, esto es una bendición de dios... porque se crea una nueva vida, algo que sin duda está en el plan de de la divinidad (como sin duda la violación), mientras que si se le ocurre abortar comete una gravísima falta digna de condenación eterna. ¡Hay que ser "provida", chicas!... Aunque se trate de una vida miserable, casada con un marido infiel, maltratador, quien sabe si el violador original, que se ofreció a reparar su falta desposándose con la víctima. ¿Divorciarse?... ¡Qué horror! Es mejor llorar mucho, aguantar los golpes, las humillaciones y correr el riesgo de ser asesinada, antes que comportarse de forma inmoral. Esto es lo que debe hacer toda esposa cristiana, más bien toda esposa, porque ya se sabe que la moral cristiana es la mejor y que debe imponerse a todos, les guste o no.

¿Homosexuales?  ¿De qué hablan?... los homosexuales no tienen derecho alguno porque lo son por su gusto, es del dominio público que el que quiera puede cambiar y hacer que le atraiga el sexo opuesto: la homosexualidad puede "reconducirse" con las debidas descargas eléctricas, eméticos, oraciones y exorcismos.

La profesora Casanova nos da una lección magistral de dónde estaría la legislación española de haber seguido dictada por los obispos y sus seguidores, entre los que se cuenta una parte sustancial del partido actualmente en el poder, cuya sección regional de Nuevas Generaciones lleva por cierto una campaña de denuncia contra el "adoctrinamiento" que puedan hacer los profesores en ciertos niveles de enseñanza, es decir, contra cualquier idea desagradable para la reaccionaria derecha valenciana expuesta en la escuela pública, que ya se sabe que debe ser cerrada para entregar todos los alumnos a los que siguen las ideas de la señora Casanova, quien tiene todo el derecho a la "libertad de cátedra"... no como esos torcidos maestros de izquierdas.

Lo único que me sorprende y me anima de todo esto es que fueron los mismos alumnos de la universidad de marras los que denunciaron este parloteo que pretende ser moral, cuando se trata en realidad de someterse a unas crueles normas confesionales, dudosamente éticas, inspiradas en el más puro sexismo e impregnadas de homofobia. Es animador que se oigan protestas en algún momento, porque sin duda se vienen repitiendo hace mucho y hasta ahora nadie se había atrevido a decir nada o a ausentarse de un aula en la que se denigra la condición femenina y a los homosexuales con el habitual "newspeak" católico de llamar amor al odio y libertad a la intolerancia.

miércoles, 13 de junio de 2012

SEXO Y AFECTO

Uno de los más serios problemas del armario para los gays 60+ ha sido la dificultad para poder establecer verdaderas relaciones afectivas. Mientras que los héteros siempre fueron animados por familia y sociedad a "sentar la cabeza" y casarse o algo parecido, los gays podían ser descubiertos como tales si se atrevían a vivir con alguien en una relación estable, lo que suponía ridículo, rechazo familiar, aislamiento y quizás persecución.

La combinación de presión social externa y homofobia internalizada sumó a partir de los 70 del siglo pasado un elemento ambiguo: la idea de que la liberación sexual daba la posibilidad de vivir libremente, sin trabas y sin sujetarse a los viejos patrones de pareja, que se veían como algo limitador, conservador, impropio de la vida alegre de los gays.

Muchos hombres 60+ vivieron en pareja de todos modos, superando los prejuicios como pudieron y rechazando una promiscuidad que nunca estuvo hecha para todos, pero otro buen número quedó prendido en una situación en la que sus necesidades afectivas eran satisfechas por familia (cuando esto era posible) y amigos, mientras buscaban sexo anónimo en un mundo subterráneo y a veces bastante sórdido.

La normalización de la homosexualidad como variante tiene, entre otros muchos beneficios, la ventaja de poder establecer y hasta oficializar una relación entre dos personas del mismo sexo, pero esto llega tarde para muchos mayores, tan acostumbrados a separar sexo y afecto y aún tan reticentes a cualquier reconocimiento real de su situación, que rechazan indignados la clasificación de "gays" y hasta critican el matrimonio igualitario, a veces con argumentos rancios y otras con un falso progresismo transgresor tras el que se esconden el miedo o el resentimiento.

Hay también héteros para los que nunca estuvo hecha la vida de pareja o que viven en lo que vulgarmente se conoce como "morbo", pero muchos gays fueron condenados a esta situación sin quererlo y ahora no siempre son capaces de salir; como el preso que no puede acostumbrarse a la libertad. Es una lástima, porque no hay edad límite para amar y la separación de sexo y afecto supone menos cantidad y calidad de ambas cosas según se crece en años, pero hay personas que nunca serán capaces de dejar la jaula en la que ahora siguen sin guardián que los vigile.

miércoles, 2 de noviembre de 2011

¿Ley natural?... ¡El demonio la cambia!

En un artículo publicado el 28 de octubre en la edición electrónica de "The Pilot", órgano oficial de la diócesis de Boston, Daniel Ávila, consejero de asuntos matrimoniales del subcomité para la protección del matrimonio y la familia de la Conferencia episcopal de los Estados Unidos, lanza la siguiente teoría "científico-teológica":

"Más de una vez se me ha hablado de católicos molestos con la Iglesia por la insistencia de esta en que las relaciones sexuales deben limitarse al matrimonio entre hombre y mujer. ¿No fuerza esta norma moral a vidas de soledad a las personas con atracción por el mismo sexo? ¿Si han nacido así, por qué deberían ser castigados con una restricción que no toma en consideración su condición innata?"

"Dios no es la causa de la atracción hacia el mismo sexo.... de modo que ¿qué es lo que produce esta inclinación, si aparece temprana e involuntariamente y, de haber alguno, quién es el responsable? En cuanto al "qué", la hipótesis científica más ampliamente aceptada apunta a desequilibrios aleatorios en los niveles hormonales maternos e identifica como la causa principal y más probable sus efectos disruptivos prenatales."

"En otros términos, la evidencia científica de como aparece la atracción por personas del mismo sexo proporciona una base creíble para una explicación espiritual que acusa al demonio.... En consecuencia, cuando causas naturales obstaculizan un desarrollo biológico típico en todo lo demás y conducen a los principios de una atracción hacia el mismo sexo que no ha sido elegida individualmente, la responsabilidad a nivel teológico es y debe ser imputada al maligno no a Dios. Aplicar este aspecto de la fe católica a la interpretación de los datos científicos es más lógico porque no coloca a Dios en la incongruente posición de bendecir dos realidades mutuamente incompatibles: la diferenciación sexual y la atracción por el mismo sexo."

"Nacer con una inclinación causada de modo no controlable no es suficiente prueba de que la condición haya sido causada por Dios o de que satisfacerla se ajuste a los objetivos divinos."

Todo este "razonamiento" va directamente en contra de la ciencia pretendiendo aceptarla pero, más aún, destruye los mismos manidos argumentos de la Iglesia sobre la "Ley Natural", puesto que esta se respeta cuando interesa y no en todos los casos. ¿Por qué hay una contradicción entre la existencia de dos sexos biológicos y la atracción por el mismo sexo?... Estos señores están tan obsesionados con el sexo exclusivamente como medio reproductor que no se paran a pensar en sus otras funciones, empezando por la placentera, pero despreciando el afecto o las otras funciones sociales que puede cumplir. Por otra parte ¿si Dios permite todo esto quién es el causante él o el demonio? 

viernes, 12 de agosto de 2011

La (des)educación sexual católica


Parece ser que el alcalde de Nueva York, Sr. Bloomberg, quiere hacer obligatoria la educación sexual en todas las escuelas PÚBLICAS de la ciudad, que hasta ahora podían decidir individualmente si la introducían en sus currículos. Para cualquier persona racional se trata de una medida acertada, puesto que nada mejor que el conocimiento para evitar embarazos adolescentes, transmisión de enfermedades venéreas y otros males producto de la ignorancia, pero ¡ay! la Iglesia Católica está como siempre en contra, puesto que para ella la educación sexual es la antesala de la promiscuidad, es decir, que cualquier adolescente con la suficiente información se dedicará a fornicar a diestro y siniestro aplicando las medidas de seguridad aprendidas.


Esta idea, muy difundida entre reaccionarios, pasa por alto que la educación sexual correcta también suele advertir de los peligros emocionales y físicos de la promiscuidad, que la mayor parte de los adolescentes no se inclinan automáticamente al vicio y que no todos tienen siquiera ocasión de caer en él, aunque lo deseen. Pero ya se sabe que el sexo siempre es malo para la Iglesia Católica y que lo mejor es presentarlo siempre negativamente como expone Bill Donahue, uno de los voceros católicos más conocidos de los Estados Unidos:

"Hay un programa de educación sexual que podría funcionar, uno que fuera similar al que se usa para tratar el tabaquismo. No decimos a los chicos que fumar es malo, para enseñarles a continuación la manera adecuada de inhalar el humo, sino que les mostramos terribles imágenes de los pulmones de un fumador, les contamos que pueden acabar aguantando grandes sufrimientos físicos si fuman y les decimos que acortan su esperanza de vida. Podríamos hacer lo mismo al hablar de la experimentación sexual a una edad temprana, de como el aborto afecta a la mente de la madre que elige liquidar a su hijo, mostrar imágenes de lo que hace el aborto al cortar al niño en pedazos, instruir sobre la relación entre la pobreza y la maternidad fuera del matrimonio, informar sobre la mayor probabilidad de contraer una enfermedad venérea. En otras palabras enseñar las consecuencias negativas en la vida real de la experimentación  sexual a edad temprana."

Más claro imposible: EL SEXO ES UN HÁBITO TAN MALO COMO EL TABACO, lleva necesariamente al aborto, la pobreza y la muerte temprana…. ¿pero no es eso acaso lo que está intentando evitar la educación sexual?… No si no mete un miedo irracional e inútil, porque las hormonas acaban siendo más poderosas que cualquier temor a esa edad.

De lo que verdaderamente se trata es de asustar y de imponer unas reglas confesionales que no morales. Que eso perjudique a la juventud no es tan importante como mantener principios abstractos. Supongo que más o menos lo mismo predicará Benedicto a los asistentes al tumultuario y propagandístico evento de Madrid dentro de unos días.

miércoles, 13 de julio de 2011

Nuevas pruebas sobre el origen biológico de la homosexualidad.


Los doctores Andrea Burri y Qazi Rahman, de la facultad de ciencias químicas y biológicas de la universidad Queen Mary de Londres, han publicado un riguroso estudio llevado a cabo sobre 4.000 mujeres lesbianas pertenecientes a parejas de gemelas idénticas que subraya lo que apuntan estudios anteriores: la homosexualidad y los comportamientos que se alejan ya en la infancia de los "roles" asignados a cada género coinciden con variaciones en zonas cerebrales promovidas por factores genéticos y la secreción hormonal durante el estado fetal, que también puede ser promovida por factores ambientales durante el embarazo.

Una vez más se confirma que la orientación sexual no es "electiva" y que al no serlo no puede ser tachada de "inmoral", "desordenada", "no conforme al plan de dios" y otras cosas semejantes, así como exigir a los homosexuales que guarden la castidad simplemente porque se interprete sobre viejos textos "inspirados por dios" que las relaciones entre personas del mismo sexo biológico estén prohibidas.

lunes, 13 de junio de 2011

Algo evidente

No conozco ningún héterosexual verdadero que sienta excesiva curiosidad o gran odio por la homosexualidad. La mayor parte de ellos piensan en ella muy pocas veces y no pierden el tiempo en algo que no les afecta. Una vez que han oído a los investigadores serios afirmar que los homosexuales no son pedófilos, violadores o gentes peligrosas y, más aún, cuando han conocido a unos pocos de carne y hueso y visto que son como todo el mundo, pueden considerar que no es algo de su gusto, pero ni les quita el sueño ni afecta a sus sentimientos.

Siempre he considerado sospechosos, sin embargo a todos los personajes que condenan constantemente la homosexualidad y la tratan como un problema mayor de la sociedad a aún de la civilización. Aduzcan motivos religiosos (la mayoría) o de otra clase, nos encontramos ante personas cuya excesiva atracción al tema solo puede derivar de pulsiones reprimidas. Hay un corto camino del amor al odio y me parece que en muchos casos estamos ante individuos que se sienten atraídos a algo que creen que deberían rechazar.

Un estudio no muy reciente, cuyo resumen puede verse aqui, descubrió que muchos homófobos se sentían particularmente excitados por la pornografía gay, aunque normalmente negaban cualquier inclinación homosexual. Nada más lógico si bien se piensa porque ¿qué le puede importar a un hombre al que gustan mucho las mujeres que haya otros que no se interesen ni por ellas ni por él?

No es extraño que algunos de estos homófobos recalcitrantes hayan sido sorprendidos haciendo lo que quieren prohibir.

sábado, 7 de mayo de 2011

Edad, sexo y afecto

La edad ha sido siempre considerada un obstáculo mayor para las relaciones amorosas y aún lo es en este tiempo nuestro tan obsesionado con la juventud. Es como si a partir de un límite bastante moderado, los cuarenta, por ejemplo, se perdieran los derechos a amar y ser amado y solo fuera posible el arreglo de conveniencia o el sexo mercenario, entre otras cosas porque se sigue confundiendo amor con sexo, ambos con matrimonio o relaciones similares y se sigue insistiendo en un modelo estético único que hace "deseables" exclusivamente a jóvenes modelos de tipos determinados.

La edad, sin embargo, no es obstáculo más que en la cabeza de los que lo interiorizan como tal. La mala salud, la falta grave de medios, la opresión familiar o el fanatismo ideológico son obstáculos mucho más reales y determinantes para no poder amar cómo y a quién uno desee.

Tampoco hay tanta diferencia real entre personas de diversa orientación sexual, pero tradicionalmente se ha tendido a imaginar a los héterosexuales cumpliendo roles precisos en cada edad y a los homosexuales como jóvenes alocados o viejos frustrados y solitarios, carentes de rol y de familia.

La realidad es por supuesto mucho más rica, pero las ideas falsas hacen daño a todos los que se las creen y las hacen propias, aunque a veces ni se dan cuenta de ello. Amar es posible a cualquier edad, siempre que se acepte que también requiere poner bastante de parte del que ama, salir de uno mismo y renunciar a cierta independencia. Hay gente que desea y es deseable también a cualquier edad, pero esto supone abandonar ideas preconcebidas, relajarse y aprender a ver la belleza propia y la ajena fuera de modelos prestados.

Hay muchos que se consideran infelices sin amor, pero no sabrían ser felices con él.

sábado, 5 de marzo de 2011

Educación y sexo


Desde la Tercera Edad y lejos de inundaciones hormonales es más fácil mirar el sexo sin apasionamientos. A algunos esto les sirve para decir que no es para tanto, que no hay que darle tanta importancia, a otros para difundir moralina y ajustarse (por fin) a estrechas morales religiosas antes de imposible cumplimiento, a otros para lamentar las facultades perdidas o buscarlas de nuevo mediante píldoras mágicas. Lo que ninguno duda es que es algo importante, connatural al ser humano y que condiciona amor, relaciones y equilibrio mental, por eso es tan sorprendente que en la educación de España y otros países se ignore o se pase por alto. Lo que no es insólito es que las iglesias intenten utilizarlo para seguir sometiendo a incontables individuos a su influencia, aunque sea a costa del sentido común.

Se suele pretextar que los padres tienen un derecho exclusivo a educar a sus hijos según sus convicciones, pero este "principio" es en realidad de aplicación muy selectiva: en todos los estados civilizados se "obliga" a los padres a enviar a los hijos a la escuela o similar, porque se supone que el derecho de los hijos a la educación prevalece sobre una posible voluntad de los padres de mantenerlos en la ignorancia. Una vez en la escuela deben aprender un programa determinado so pena de no obtener la titulación requerida y la cosa va aún más lejos, puesto que un padre que educara a sus hijos para el crimen o el delito acabaría por perder la custodia de éstos por una simple lógica de defensa social.

Los padres no tienen en realidad este derecho absoluto de educación, son los individuos, padres e hijos, los que en una sociedad libre deben tener el derecho a creer y pensar lo que quieran siempre que respeten la libertad de los demás, de aquí que en los estados democráticos se programen materias de ciencia y ética generales que tienden a fomentar el conocimiento, la convivencia y la salud públicas, materias "neutras" que tienden a limar diferencias, educar en tolerancia, eliminar prejuicios y dar una información lo más científica y práctica posible sobre sexo, leyes, costumbres etc.

La neutralidad y cientifismo de estas materias es lo que molesta a las iglesias, puesto que ellas quieren mantener un monopolio ideológico que imponga exclusivamente su punto de vista, es decir, condicionar a las mentes infantiles antes de que puedan pensar por sí mismas. Con una táctica tan vieja como la civilización, no hay nada mejor que acusar de "sesgo ideológico" o "indoctrinación política" a materias que harían dudar de sus presupuestos, para desviar la atención de enseñanzas que como las suyas son por definición sectarias, cuando no intolerantes y exclusionarias, como es la de reducir a la inmoralidad todo sexo no reproductivo.

Una educación sexual científica debería ser obligatoria en todas las escuelas, puesto que es beneficiosa para el conjunto de la sociedad por las enfermedades que evita, los embarazos no deseados que previene y la información que difunde. Miedo y oscurantismo nunca han impedido nada de lo anterior ni facilitado la espiritualidad, aunque ayuden a conservar la influencia de determinadas estructuras.

domingo, 21 de noviembre de 2010

Mucho ruido y pocas nueces


Ha bastado un microscópico cambio en la doctrina vaticana sobre el preservativo para que algunos se precipiten a exagerar hasta el punto de creerse que la iglesia católica está por fin entrando en razón. El cambio es tan mínimo que no supone diferencia alguna, puesto que la doctrina básica no cambia un ápice y sigue insistiendo en que todos los actos sexuales de cualquier clase fuera del matrimonio (¡entre hombre y mujer exclusivamente... no se confundan!) son pecaminosos y suponen faltas gravísimas, una sola de las cuales puede enviar al sujeto a la condenación eterna.

Creerse estas cosas supone también creer que la inmensa mayoría de la humanidad, católicos incluidos, está irremisiblemente condenada, puesto que desde el adolescente que se masturba hasta la pareja que limita la natalidad, todos están en continua contravención de normas de imposible cumplimiento, si no se quieren sufrir graves problemas mentales, afectivos, económicos y de otras clases.

Nadie puede ser tan ingenuo como para pensar que las bajísimas tasas de natalidad de España o Italia, para poner sólo dos ejemplos de países de mayoría nominal católica, se deben al uso de los métodos aprobados por el Vaticano: preservativos, pastillas y casi cualquier otro medio disponen de mucho mayor crédito que la observancia rígida de preceptos arcaicos.

¿Es esto también un ejemplo del "laicismo agresivo" del que tanto se queja su santidad? Creo que es sólo sentido común de una sociedad cada vez más alejada de creencias medievales.

lunes, 13 de septiembre de 2010

Sobre la bisexualidad y lo que se quiere decir con ella


Vaya por delante que yo no niego que haya bisexuales, es decir, personas que se sienten atraídas de igual modo por su propio sexo y por el opuesto; vaya por delante también que yo no he conocido nunca a nadie así, pero que se debe seguramente a la limitación de mis contactos y la natural reserva de muchas personas respecto a su vida privada. No niego nada, pero sí afimro que muchas de las personas que se llaman bisexuales NO LO SON.

Bisexual suele ser una clasificación conveniente para muchos que están saliendo del armario, a los que da miedo todavía llamarse gays a parte entera. Algunos llegarán a salir del todo y renunciarán al Bi, otros no serán capaces de desprenderse de sus miedos o prejuicios y se quedarán siempre a medias y con el cartel puesto, pero los que los observamos desde fuera sabemos que no hay ambigüedad alguna, puesto que siempre buscan lo mismo.

La falsa autoclasificación abunda entre muchos hombres casados y con hijos (como Abraham Lincoln en la foto) que esgrimen esta característica como prueba de su bisexualidad, pero lo único que prueban con ello es su doblez, puesto que funcionar con una mujer y preñarla no significa que se desee verdaderamente al sexo opuesto, sino que se ha buscado una vida convencional, lejos de cualquier alternativa peligrosa. También puede significar que alguien se casó antes de ser plenamente consciente o de entender y aceptar lo que le pasaba. En ningún caso estamos ante un bisexual sino ante un homosexual vergonzante.

Esta falsa demostración es también esgrimida por los fanáticos religiosos que niegan que la homosexualidad exista: "¡Ah, has sido capaz de hacerlo con una mujer y de tener hijos... pueas así debes seguir y apartarte de las fantasías pecaminosas!". Si se trata de una lesbiana ni siquiera tienen que demostrar nada, sólo dejarse hacer con o sin placer. Si se trata de un personaje histórico se puede aducir que "no hay pruebas fehacientes"... como si pudiera haber más que las indirectas.

La bisexualidad seguramente existe, pero del dicho al hecho hay mucho trecho.

lunes, 6 de septiembre de 2010

sábado, 7 de agosto de 2010

Mariquitas buenas y malas


La mariquita es un escarabajo bonito, brillante y favorito de los niños, que ven en ella algo así como un juguete, pero ninguno sabe que en el mundo de los insectos es un predador sin piedad, que algunas son venenosas y que pueden producir alergias, aunque otras son vegetarianas y buenísimas las pobres.

Dado que a los homosexuales se los ha insultado con el nombre de "mariquita", aunque no me parece que el origen del mismo sea el insecto, podemos hacer analogías interesantes, aunque lo de bueno o malo sea algo subjetivo. Las mariquitas carnivoras ayudan a eliminar pulgones y otros parásitos, mientras que algunas vegetarianas se comen lo que no deben y son consideradas pestes por los agricultores. Del mismo modo, los homosexuales contestones que reclaman sus derechos, salen del armario y se manifiestan con pancartas o carrozas son considerados malos, perversos, terroristas antifamilia y antiniño y, por lo mismo, merecedores de un amplia panoplia de descalificaciones e insultos, cuando no de ataques físicos, mientras que a los ocultos no los nombra nadie, aunque también los puedan pegar...¡faltaría más!

Los tertulianos de las radios infernales (aunque pretendan practicar o simpatizar con la "religión del amor") suelen empezar sus ataques homófobos con coletillas como "yo tengo amigos homosexuales" o "no tengo nada contra los homosexuales" o, aún peor, "siento el mayor respeto por los homosexuales", para a continuación distinguir entre los malos, es decir los que se ven, y los buenos, es decir los que se quedan bien invisibles en el armario.

Hay incluso homosexuales del tipo privilegiado a la Lagerfeld o a la Elton John o del tipo contradictorio como todos los que practican sexo de noche y se avergüenzan de él de día, que critican a los homosexuales visibles, se horrorizan de las manifestaciones y dan la razón a los que se espantan de cosas como el matrimonio entre personas del mismo sexo... aunque luego sale la ley y la aprovechan, del mismo modo que han aprovechado todas las otras conquistas conseguidas gracias a la visibilidad de "los malos".

No hay que hacer caso de los que nos predican moderación y bondad (como ellos la entienden) porque las victorias que se van obteniendo en un país tras otro (ahora México y nuevamente California) las obtienen los que tienen las ideas claras, no se avergüenzan y van por todas. Algunas mariquitas destilan veneno y producen alergias, pero lo hacen en legítima defensa.

viernes, 23 de julio de 2010

Homosexualidad y enseñanza


No hay día sin que algún jerarca eclesiástico salga con alguna declaración en la que se condena la homosexualidad e indirectamente todo sexo no aprobado, que es muy poquito. Esta beligerancia, que tan bien habría venido para condenar los muchos casos de maltratos diversos a la infancia de los que son culpables los clérigos, no sólo está desviada científica y éticamente, no sólo es desconsiderada y a menudo cruel, sino también en gran parte inútil para lo que se pretende, al menos de boquilla, es decir, para evitar "caer en la homosexualidad".

Viene esto a cuento de la ocurrencia educativa de la Comunidad Valenciana, bendecida por los obispos y presentada como nueva aunque sea muy vieja: sustituir educación sexual por una demonización del sexo que promueva la castidad. Se ha practicado siempre en el pasado y hay constantes nuevas ediciones de la misma no sólo en España. Va de la mano con la oposición a "Educación para la ciudadanía", en la que se objetaba sobre todo a la presentación de la orientación sexual o de los diferentes tipos de familia como algo normal. El tabú antihomosexual es un ingrediente muy importante en la mezcla, como si de la pura información pudieran surgir virus que "contagiaran" la homosexualidad a los inocentes niños en edad escolar.

Los jerarcas y sus acólitos siguen viendo la homosexualidad como "opción", aunque no lo sea, pero no les queda más remedio, puesto que lo contrario sería reconocer que una moral basada en la Biblia es irracional y a veces poco ética. Más aún, ven la libertad individual en estas cuestiones como algo muy peligroso para el monopolio moral que se arrogan y pretenden mantener desinformados y asustados a los más posibles durante todo el tiempo posible.

Estas ocurrencias son malas porque sus resultados serán más ignorancia, más miedo, más contagios venéreos y/o del VIH y más embarazos no deseados, pero en modo alguno la deseada castidad o la sumisión a los mandatos de una jerarquía que constantemente se desprestigia a sí misma con la hipocresía, la doble moral y el silencio ante delitos económicos, ecológicos y administrativos de los que esta misma comunidad es ejemplo flagrante.

sábado, 6 de marzo de 2010

La Caridad


Según me enseñaron en el colegio católico, al tiempo que me aterrorizaban hasta la pesadilla, la caridad era la gran virtud cristiana, la mejor y la que subsumía todas las demás.

Yo sabía entonces lo bastante poco de historia como para creerme que la iglesia y sus jerarcas practicaban siempre la caridad, y que ésta consistía, sobre todo, en dar limosna a los pobres y cuidar de enfermos. Estudios y experiencia posteriores me hicieron mucho más escéptico, pero un último hecho tira por la borda cualquier resto de respeto que yo pudiera tener hacia la benevolencia de la institución.

En Washington, capital de Estados Unidos, el parlamento del Distrito de Columbia (distrito federal) ha aprobado extender el matrimonio a todas las parejas, sean éstas de diferente o del mismo sexo. Dado que la jerarquía considera esto una aberración, aunque se trate de una ley civil y no se discuta su dogma, ha tomado medidas al respecto:

A partir de ahora los cónyuges de todos los empleados civiles que trabajan para la iglesia (más de 800) no estarán incluidos en los seguros colectivos de enfermedad y otros que se ofrecen como “benefits” a los mismos.

En los Estados Unidos, todavía sin un seguro general de enfermedad, esto es una medida grave, puesto que pagar un seguro privado es difícil o imposible para la mayoría, con lo que de hecho se condena a mucha gente a no tener cobertura sanitaria (la más importante) alguna.

¡Qué bien! Así ningún malvado jardinero, contable o friegasuelos podrá dar ventajas a su inmoral pareja… en el caso de que sea del mismo sexo, porque como están incluidas todas, para no aparecer como los fanáticos que son, también se quedan sin cobertura las de sexo diferente y casadas por la iglesia.

Caridad pura.

domingo, 28 de febrero de 2010

El autodesprecio


La edad y la experiencia no son obstáculo para que todavía haya gays que se sientan inferiores a los demás y que, por lo mismo, se crean y se dejen dominar por el desprecio que hacia ellos se dirige desde las filas de reaccionarios y fanáticos a los que gustaría volver a 1950 en todos los sentidos.

Los que hoy tenemos más de 60 años crecimos en una época en la que la homosexualidad sólo se entendía como perversión, enfermedad, pecado e irrisión. Yo he oído idioteces tales como que "los maricones tienen tendencia a dar puñaladas en el estómago", o "¿cómo se puede ser homosexual con la cantidad de chicas guapas que hay?". Una iglesia intolerante e hipócrita, el machismo cerril y unas leyes crueles se unían al silencio público más absoluto, la falta de referencias válidas y la voluntaria confusión inducida por algunos médicos y gurús culturales con claros objetivos conservadores, para que en el paisaje social pareciera que la homosexualidad era algo excepcional, raro, monstruoso y sin ninguna característica que la alejara del vicio.

¿Amor? ¡De eso nada! Los homosexuales no aman, sólo desean, son viciosos naturales, la homosexualidad es sólo sexo. Ritornello devaluador adoptado también irresponsablemente por algunos revolucionarios de salón a los que gustaba y aún hoy gusta alardear de transgresión, aunque ya no haya nada que transgredir.

Unos y otros se cierran a la evidencia de que, sea cual sea su origen (cada vez más claro que biológico), es una variable permanente en la condición humana, por lo que hay en todas las sociedades una minoría, que puede llegar al 10% de ciudadanos homosexuales, que no es una condición que se elija, que no se contagia ni se aprende y que no priva del derecho a amar, a casarse y a los demás que tienen los otros que también trabajan y pagan impuestos.

Duele mucho oír prejuicios repetidos en boca de héteros, pero duele más oírlos en boca de gays. ¿Cómo se siente la persona que se considera a sí misma peor, anormal, enferma y viciosa? Da miedo pensarlo.

Seamos comprensivos, porque son ellos sus propias víctimas.