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jueves, 18 de junio de 2015

LAICISMO

Creo que es importante en estos tiempos de cambio que vivimos, el gesto de varios alcaldes gallegos de no asistir a ceremonias religiosas en sus funciones institucionales. El hecho contrasta con las burlas, insultos y amenazas recibidas por un concejal de IU en el pueblo toledano de Argés, cuando pidió que se le retiraran los símbolos religiosos en su juramento.
Durante demasiado tiempo se ha permitido a la Iglesia Católica una situación de privilegio injustificada en una sociedad plural. Resulta difícil de aceptar que una confesión determinada sea sostenida por los impuestos de todos, creyentes y no creyentes, en un estado sin religión oficial en teoría. Tampoco es de recibo la injerencia de una organización semejante en la educación y la política como poder fáctico, sin que tenga en realidad apoyo alguno en leyes y reglamentos.
Muchos ciudadanos que están en contra de esta situación no se dan cuenta, sin embargo, de que la injerencia empieza por la invasión y monopolización del espacio público, las celebraciones y el mantenimiento de ritos y costumbres que pueden ser ancestrales, pero que justo por esto deben ser cambiados para adaptarse a la pluralidad y al hecho incontrovertible de que una parte considerable de la población no cree ni practica esa religión.
“Siempre se ha hecho así” es la frase habitual de excusa, pero también la que ni explica nada ni puede ser admitida. “Es una muestra de intolerancia rechazar la costumbre establecida”, es el ataque utilizado contra los que protestan cuando se les impone el rito, para fingir que los que lo imponen son “víctimas de persecución”, cuando son justo lo contrario.
Ningún cargo público debería nunca asistir a ceremonias religiosas como tal cargo. Lo que se hace con esto es dar una oficialidad y una autoridad sancionadora a la iglesia sin base legal o racional. Un alcalde puede ser muy católico e ir a una procesión, pero como un ciudadano más, no como alcalde. El que algunos se hayan atrevido a rebelarse es una buena noticia y semilla de un comportamiento que sin duda se extenderá.

domingo, 1 de marzo de 2015

RELIGIÓN Y EDUCACIÓN

Para prueba del mundo irreal en el que vive la Iglesia Católica Española basta su disgusto con el tratamiento dado a la clase de religión en las leyes educativas. Resulta que para la jerarquía episcopal el gobierno trata mal, pero que muy mal la "educación" religiosa en currículos y programas(¡?), pero dado que el actual partido gobernante es el más propenso a obedecer a la jerarquía y el más inclinado a someterse a sus dictados, resulta bastante chusco que se proteste una reglamentación que va a durar lo mismo que la ley Wert, es decir bastante poco o que, en el caso de que el PP vuelva a gobernar con alianzas indefinidas y la antedicha ley se mantenga mal que bien, se piense que tendrá apoyos para reformar la ley en el sentido integrista que demandan los mitrados.

En una sociedad cada vez más alejada de creencias y obediencias, con un clero decrépito y niveles de credibilidad y confianza bajo mínimos, estas pretensiones son absurdas, pero muestran la considerable ceguera que aqueja a una organización y una jerarquía que han vivido mayoritariamente de espaldas cuando no en contra de la mayoría social. Las afirmaciones que se hacen en el currículo publicado en el BOE y su redacción misma son prueba fehaciente de prepotencia, orgullo y falta de realismo, con una voluntaria confusión entre religión y educación, como si ésta fuera imposible sin aquella, y entre moral católica y ética, como si la segunda fuera dependiente de la primera.

Después de muchos siglos de comportarse como ahora lo hacen los islamistas más bárbaros y desaforados, y tras la debacle que supuso la lenta separación de iglesia y estado a lo largo de los últimos 200 años, el Vaticano y otras organizaciones afines quieren aparecer como lo que no han sido, es decir, tolerantes, dedicados a la caridad y origen de la democracia y los derechos humanos. El marketing en este sentido es intenso, repetitivo y a veces inteligente, pero mentiroso y deformador de la historia, sin que quepan demasiados subjetivismos. Las iglesias nunca condenaron la esclavitud, la pena de muerte o la guerra hasta el siglo XIX y las siguieron excusando hasta más tarde, persiguieron a herejes, no creyentes y minorías varias con ferocidad, mantuvieron a la mujer como ser inferior y destruyeron incontables obras de arte por "idolátricas", igual que los salvajes que aparecen en el vídeo de Mosul. Es una suerte relativa que el vídeo sea una invención moderna, pero hay abundantes pruebas de la barbarie sin necesidad de imágenes.

Claro que siempre hubo cristianos más humanos y comprensivos y que las barbaridades no son exclusivas de las iglesias, pero esto no es una excusa y no explica nada. La sociedad civil puede entenderse perfectamente sin religión, la educación ética y científica no tiene nada que ver con ella y los intentos de imponer currículos confesionales directa o indirectamente a toda la población deben denunciarse como intromisiones injustificadas, cuando no como claros atropellos. Claro que, según los obispos España es un estado confesional, pero no laico, extraña diferencia que se traduce como: La Iglesia Católica tiene privilegios adquiridos y las demás deben ser solamente toleradas.... igual que los no creyentes, a los que hay que ignorar y silenciar en lo posible

La instrucción religiosa no tiene lugar alguno en la escuela; ya es bastante grave que haya padres que fuercen dogmas en las mentes infantiles sin reparar en las consecuencias.

miércoles, 24 de septiembre de 2014

ADIOS Y GRACIAS POR NADA

Mi post anterior ha resultado un acierto, pero es fácil acertar cuando simplemente se describe la realidad, en este caso la legal. Dicho en pocas palabras: no es posible legislar contra la gran mayoría social en circunstancias normales. La dimisión del sobrevalorado Sr. Ruiz Gallardón le honra hasta cierto punto, aunque creo que más bien se debe a orgullo herido y falta de apoyos dentro del partido que a una pretextada ética.

La retirada de la retrógrada ley del aborto que se pretendía imponer viene a corregir un error de la campaña del PP, empeñado en asegurarse hasta los votos más seguros con su habitual paranoia, y demuestra de nuevo que las conquistas legales no son baladíes, puesto que una vez establecidas tienden a consolidarse y a tener mayor aceptación. De aquí que se sea muy injusto cuando se ningunea al gobierno del Sr. Rodríguez Zapatero como si las leyes del matrimonio igualitario, del divorcio o del aborto fueran simples tonterías, cuando han puesto a la sociedad española entre las primeras del mundo en cuanto a derechos individuales.

Es evidente que la mayoría del partido del gobierno no estaba en contra de la ley más que por razones estratégicas y de oposición, pero que se daban cuenta de que una regresión tan extrema no sólo podía causar pérdida de votos sino un cúmulo de problemas penales, legales y mediáticos de alto precio político.

Me resulta algo misterioso porqué el dimisionario se empeñó en una legislación tan absurda y sólo me lo puedo explicar por su coincidencia con el ideario más integrista. Siempre me dijeron que era en efecto ultraconservador, pero resultaba difícil de creer porque lo ocultaba con mejores formas que otros. Su partida es muy oportuna: como alcalde de Madrid dejó la deuda más elevada de la historia y a una sucesora tan catastrófica e integrista que también se ve obligada a retirarse, a pesar de sus fuertes apoyos. No puede decirse que ni su trayectoria política ni sus ideas hayan sido muy afortunadas.

Adiós caballero y gracias por nada.

martes, 5 de agosto de 2014

ALIVIO PERO NO CURA

Parece que alguien tan soberbio como el Cardenal Rouco tendrá que aprender algo de humildad, ahora que el Papa Francisco, de talante bien diferente, ha decidido aceptarle una dimisión que él creía meramente formularia. Desaparece así a regañadientes una figura siniestra y negativa, que tanto ha contribuido a la perduración de actitudes ultramontanas entre una buena parte del conservadurismo hispano.

La sociedad actual, especialmente los jóvenes, está muy lejos hoy día no ya de compartir, sino siquiera de entender en qué consisten los extraños dogmas y los absurdos mandamientos de una secta como la católica, que tan indebidamente sigue ocupando una posición de privilegio en España, Italia y algunos otros países, pero caeríamos en un grave error si pensáramos que la huida de fieles y la falta de prestigio de la institución bastan para terminar con su nefasta influencia: véase si no el proyecto que pretende privar a las mujeres de toda capacidad decisoria respecto a su cuerpo, la genuflexión ante Putin al firmar el pacto de adopción con Rusia, la negativa a admitir a trámite una ley integral de transexualidad en Madrid y la reclamación ante el constitucional por una ley similar en Cataluña.

La Iglesia Católica española, casi siempre protegida o confundida con el estado, ha tenido que hacer muy pocos esfuerzos para justificar su poder y sus acciones, ha practicado siempre la prepotencia e invadido todas las esferas que ha podido, además de sembrar el odio y justificar la violencia contra todo lo que le pareciera desafiar sus privilegios y la base de su irracionalidad. El Concilio Vaticano II la sorprendió todavía en plena Edad Media y aún en el disfrute de sus prebendas durante el Nacional-Catolicismo, consiguió asustar a Tirios y Troyanos para mantener una posición preeminente después de 1975, a pesar del abandono masivo de fieles y de su impopularidad, y vuelve a resaltar como de las más retrógradas frente a los nuevos vientos algo más liberales que soplan desde Roma. No es extraño en una organización que confunde espiritualidad con ritos, creencia con obediencia y orgullo con dignidad.

Rouco se va, pero la Iglesia se queda y no es contra él sino contra ella contra lo que hay que luchar: como creencia es tan respetable como todas, como poder fáctico no. Hay que exigir a los gobernantes la definitiva separación total de iglesias y estado y el fin de su indebida influencia y presencia en legislaturas, ceremonias cívicas y el espacio público en general. Mientras no se denuncien los infames Tratados entre España y el Vaticano y mientras no se autofinancie lo que no es más que una creencia hoy día minoritaria, no se podrá hablar del fin de sus privilegios y de la imposición práctica a todos los españoles, católicos o no, de dogmas propios de una institución que se representa cada vez más sólo a sí misma y que no tiene ningún mandato democrático para representar a nadie más.

viernes, 6 de junio de 2014

CONVENTOS Y FOSAS SÉPTICAS

En España se solía rebatir la idea de la hipocresía religiosa en los casos en que se encontraban fetos enterrados en conventos, tanto durante los ataques anticlericales de la Semana Trágica en Barcelona, como durante la guerra civil. "Se trataba de abortos espontáneos", "se confundían con los esqueletos de los muchos niños víctimas de mortalidad infantil"... etc. ¿Pero qué decir cuando en Irlanda se descubren más de 800 fetos en la fosa séptica de un convento donde se encerraba a pobres chicas?

La iglesia católica irlandesa, aún más unida al estado que la española hasta la época presente, es tristemente famosa por el maltrato infligido a innumerables chicos y sobre todo chicas pobres, a las que se encerraba en lo que eran realmente cárceles clericales, por el hecho de quedar embarazadas, en una sociedad en la que educación sexual y anticonceptivos brillaban por su ausencia- Se criminalizaba la preñez, inevitable sin educación y medios, se torturaba y explotaba a las desgraciadas que la padecían y se favorecía la muerte del feto o del bebé fruto del pecado. En el caso de que aún así viviera, también se podía hacer negocio vendiéndolo a familias burguesas con deseo o necesidad de adoptar como se hacía en España. Se castigaba a la pecadora y se ganaba dinero. ¡Qué exquisita moral!

Que una institución tan tiránica y poco ética se quiera erigir en paradigma de moralidad es simplemente insultante. La Iglesia Católica no sólo es una secta más, sino que no tiene ninguna autoridad moral para dar lecciones a nadie... ateos incluidos.

sábado, 1 de febrero de 2014

CONTRAOFENSIVA

Cuando se estudia la historia de la II Guerra Mundial se ve que, aunque no era tan evidente para los contemporáneos, una vez que la Unión Soviética no se hundió en 1942, después del fracaso de la invasión de Inglaterra en 1940, la Alemania nazi estaba definitivamente derrotada. Stalingrado y el Alamein fueron simplemente clavos en un ataúd que ya estaba hecho. Era una simple cuestión de tiempo y de desgaste. Alemania lanzaría aún "contraofensivas", a veces de gran eficacia para detener la apisonadora soviética. Incluso en 1945 se sorprendió a norteamericanos e ingleses con la ofensiva de Las Ardenas, pero la derrota era inevitable por medios, por masa y porque nadie, ni siquiera muchos alemanes, querían vivir bajo un régimen opresivo y criminal que se había lanzado a la agresión con desmedido orgullo y absoluto desprecio por las más elementales reglas de humanidad.

Me gusta recordar esto cuando en la eterna lucha por el progreso, los derechos y los avances sociales hay aparentes detenciones o regresiones promovidas por instancias que, como las iglesias, tienen intereses creados en el conservadurismo para mantener su control social, y es de actualidad ahora por los esfuerzos y las campañas renovadas que se ven organizadas en Europa contra los tres supuestos que más amenazan el castillo de naipes de una supuesta "moralidad" obediente a dogmas: homosexualidad, aborto y eutanasia.

Hay en estos momentos una auténtica contraofensiva que trata de hacer retroceder el marco legal para mantener a la sociedad encerrada en los prejuicios y las leyes del pasado, con nuevas armas intelectuales manejadas por los equivalentes de las SS y otras tropas de élite del nazismo, léase asociaciones integristas, partidos reaccionarios y grupúsculos neonazis. Los que a sí mismos se denominan "Pro-vida", los que afirman la existencia de una "ideología de género", los que atacan el feminismo sin paliativos y otros que hacen de las religiones ajenas instrumentos de Satán, sin ver el mal de las propias, parecen haber aprendido el uso de los medios modernos para hacer mucho ruido, proponer derogaciones de leyes existentes y asustar a los que puedan con males innombrables derivados de la que ellos pintan como "degeneración", viejo concepto que iguala el cambio al mal.

No prevalecerán; cuando individuos y sociedades pierden el miedo a lo que antes se les ha presentado con tintes malignos no hay vuelta atrás. El rechazo de la homosexualidad, de los derechos de los homosexuales o la demonización del aborto son consecuencias del rechazo al sexo, de los prejuicios de una sociedad machista y patriarcal y de la cerrazón ante la ciencia; la negación de la eutanasia se reviste de "protección de la vida", cuando no es más que entronización del sufrimiento o, peor aún, voluntad supuesta de una deidad extraña que se complace en torturar a las criaturas "a las que ama".

Si se deja de creer en estos principios y en los que se erigen en autoridad para proclamarlos no hay posibilidad de mantenerlos. Miles de mujeres y de hombres han desfilado hoy en Madrid para oponerse a la prohibición práctica del aborto, una medida inspirada por la SS moral para sus propios fines, que no tienen nada que ver con la ética y sí mucho con un control que ven escapárseles por momentos. ¿Será su Ofensiva de las Ardenas?... de todos depende,

viernes, 17 de enero de 2014

A LA DELINCUENCIA POR LA MORAL

Hay gente que confunde el concepto de moralidad con la obediencia a normas atrabiliarias, pero obedecer no es siempre una virtud, sino que puede ser un grave defecto, como se les recordó en Nuremberg a los obedientes nazis que siguieron órdenes criminales.

Las religiones en general suelen imponer doctrinas basadas en textos oscuros, tabúes y colecciones de prejuicios acumulados a lo largo del tiempo, sin que quepa muchas veces el menor atisbo de racionalidad, o la posibilidad de excusar al que no las cumple, que es tildado de inmoral y mala persona por el simple hecho de no acatar los absurdos que se imponen.

De todos es sabido el horror al sexo en general de que hacen gala las diversas versiones de Cristianismo, pero este miedo tan irracional, apoyado antiguamente en los prejuicios, el machismo y el sexismo de una sociedad absolutamente patriarcal, lleva a los seguidores de estos dogmas a patentes contradicciones que traicionan el mismo absurdo objetivo principal: evitar todo sexo no reproductivo y fomentar la castidad.

El proceso es el siguiente: puesto que el sexo es malo no debe darse ninguna educación sexual a niños y adolescentes, que deben ser mantenidos en la ignorancia el mayor tiempo posible, aunque bien asustados con las terribles penas propuestas para la más mínima transgresión. Como, además, el sexo debe tener consecuencias se impide el acceso a los anticonceptivos o se hace muy difícil.

Dado que las hormonas son más poderosas que el terror, lo más seguro es que un buen número o la mayor parte acaben cayendo en falta antes que después. Un chico puede masturbarse y sentirse condenado por ello, pero una adolescente puede quedarse embarazada, prácticamente sin saber cómo y, en consecuencia, ser obligada a ser madre, puesto que, según los dogmas, el feto, un conjunto de células sin conciencia ni posibilidad de sobrevivir fuera de la madre durante bastante tiempo, es un ser humano con todos los derechos al encerrar un alma inmortal creada por la divinidad misma.

La obsesión antiabortista, derivada de la convicción de que todo sexo debe conducir forzosamente a la reproducción y de la extraña idea de que la divinidad crea almas, para las que necesita el concurso humano, lleva a la creencia de que todo aborto es un asesinato premeditado.

Cuando los administradores del dogma tienen una influencia indebida en la sociedad civil, sus prejuicios y supersticiones los llevan a forzar a las autoridades a convertir en delito lo que no es más que creencia, de modo que si la mujer decide abortar se convierte en criminal.... aunque no se crea una palabra de lo que cuentan los archimandritas.

Algunos también confunden la moral con la simple  opresión


martes, 15 de octubre de 2013

FANATISMO A LA INVERSA

"Se crían pequeños terroristas, cuando desde la primera infancia se adoctrina (a los niños) se los asusta, se los degrada, se los intimida, se los premia, se los tienta, se les miente, se los castiga, se los amenaza y se los alaba (para reforzar lo que se enseña), hasta que sus inmaduras mentes y emociones ya no les pertenecen, sino que se les implanta una nueva identidad muy diferente de aquella con la que nacieron."

¿A qué se refieren estas palabras?... Cuando las he leído por primera vez me parecía revivir la educación (si así puede llamarse) que recibí en el colegio religioso al que me tocó asistir durante doce largos años, y del que salí con un trauma que me costó bastante tiempo superar. Ni yo ni mis compañeros nos hicimos terroristas, pero algunos sí acabaron de fanáticos intolerantes y así han seguido toda la vida. Yo y bastantes más, afortunadamente, desarrollamos espíritu crítico y rechazamos dogmas, supersticiones y condicionamientos, pero no fue fácil.

Lo sorprendente es que esto lo dice David Kupelian, director del World Net Daily (Diario Mundial en la Red) un bien conocido órgano de la ultraderecha religiosa norteamericana que no dirá mucho a los lectores en español, pero que influye bastante en las opiniones de los convencidos, y que no se refieren a la habitual educación cristiana sino ¡cómo no! a la que se propugna desde posiciones progresistas, que él identifica como inspirada por el "lobby LGTB", al que supone un poder, una organización y una influencia que está muy lejos de tener.

Defenderse atacando, presentarse como víctima cuando se es perseguidor y pintar al oponente como un lobo feroz, aunque se trate de un perro faldero es una técnica propagandística conocida, pero me sigue sorprendiendo la magnitud del odio y la enorme capacidad de exageración y de mentira de estos individuos a los que tanto se les llena la boca de "principios" y "moralidad", pero este es un ejemplo más de que con fanáticos no hay razonamiento posible y de que una educación laica, racional y lejos de todo fanatismo sigue siendo una prioridad absoluta... que no defienden ni la ley Wert ni tendencias similares.

domingo, 2 de junio de 2013

EL VALOR DEL SR. WERT

¿Sabían Uds. que WERT significa "valor" en alemán?... Es interesante subrayarlo en el doble sentido que la palabra tiene en castellano: valía y valentía, porque en ambos brilla poco el actual ministro de educación español, empeñado en hacer retroceder la enseñanza a épocas pretéritas, por obediencia a sus amos eclesiásticos. El único valor del Sr. Wert es que, por fin, ha puesto en primer plano algo que por ignorancia, desidia y abandono ha sido olvidado durante demasiado tiempo: la Iglesia Católica sigue teniendo privilegios incompatibles con la constitución en lo que equivale de hecho a una confesionalidad vergonzante.

La Iglesia C. Española no se ha distinguido nunca por su brillantez intelectual. Como he dicho en algún post anterior, no le ha hecho ninguna falta, protegida siempre como parte de la administración pública. Sin grandes capacidades de análisis, su jerarquía tampoco tiene un alto sentido de la realidad, de la oportunidad y de la acción política, de modo que no es de extrañar que actúe como un elefante en una tienda de porcelana y ataque indiscriminadamente sin mirar las consecuencias, en este caso poniendo al Sr. Wert y otros miembros de este gobierno de meapilas como arietes. Tal vez con la falsa creencia de que como la gente está muy preocupada con la crisis y los recortes no se van a dar cuenta de que los quieren someter de nuevo a los dogmas de la única y verdadera fe.

Los obispos y el Sr. Wert se equivocan de medio a medio, porque una "victoria" como la que se anuncia es más bien pírrica y su único efecto auténtico ha sido el de levantar la liebre: a partir de ahora no puede haber ningún partido o tendencia del centro a la izquierda que no se ponga como objetivo no solo eliminar la religión de la escuela pública, sino denunciar los anticonstitucionales tratados entre España y el Vaticano y poner a la Iglesia C. en el lugar que le corresponde, que no es desde luego el que ahora ocupa.

Es bastante dudoso, por no decir fantástico, que una asignatura sin valor, aunque sea evaluable, permita recuperar creyentes a una creencia tan desgastada, mal dirigida y poco atractiva, mientras que no es de dudar que su imposición forzada cause disgusto y rechazo en una mayoría de la población bastante harta de oficialismos y abusos varios. PP y jerarquía se equivocan: apoyándose mutuamente no se refuerzan, se debilitan... y es aquí donde reside el valor del Sr. Wert.

viernes, 24 de mayo de 2013

LA DERECHA Y SU POLÍTICA DE ARMARIO

Es significativo que al mismo tiempo que se aprueba la continuación y el refuerzo de la enseñanza de una religión favorecida en la escuela pública, se niegue protección real a los alumnos LGTB en la Asamblea de Madrid y se suprima cualquier mención a su existencia junto a la asignatura de Educación para la ciudadanía. Esto me trae a la memoria una compañera de trabajo que yo tuve, muy católica y conservadora, que comentó con otros, cuando yo no estaba presente, "lo bien que le parecía que yo fuera tan discreto", lo que podía traducirse como: "puesto que es anormal, mejor que lo oculte."

Las personas bienpensantes de derechas no siempre son fanáticas... o no creen serlo, simplemente porque no insultan directamente y excusan, comprenden, toleran, permiten, etc. Una serie de verbos que admiten un cierto desvío de la rígida norma, siempre que el desviado se esconda en un reconocimiento vergonzante de su anormalidad. Su arrogante falta de lógica les lleva a interpretar cualquier manifestación pública de homosexualidad, aunque sea tímida e indirecta, como imposición: "¡Nos obligan a tragar su vicio!"... "¿Por qué me tiene que decir que es gay?"... "¡Qué falta de pudor!... ¡Hablar de su pareja como si tal cosa!"... "¿Casarse dos hombres?... ¡Qué degeneración!"

Normalidad viene de norma, y estas personas creen tener los parámetros exactos de la misma en el sentido más ordenancista, con la idea de que su normalidad es la única, la mejor, la decretada por una divinidad a la que afirman tener acceso directo. Los que se salen de la norma son perversos para los más fanáticos, enfermos para los menos y equivocados para los tibios, pero de ninguna manera realmente aceptables por "anormales".

El pensamiento conservador excluye y desprecia, porque los poseedores de la verdad absoluta no pueden codearse o discutir con los que consideran en el error, es decir, inferiores por nacimiento o inclinación: herejes en una época, judíos en otra, pobres y homosexuales casi siempre, que no solo deben someterse sino ser invisibles, desaparecer para no dar mal ejemplo. ¿Qué pasa si un niño se da cuenta de que hay gays y de que son personas como todas?... Puede que ya no se crea otra serie de prejuicios o dogmas que se le enseñan como normales.

El problema para los modernos reaccionarios (contra los derechos civiles, el estado social, el feminismo, etc.) es la visibilidad, la publicidad que todo lo desmitifica, la banalización de viejos tabúes a los que se temía sin entender. De aquí su pasión por bajar telones y cerrar armarios. Creo que a la larga no prevalecerán en los tiempos que corren, pero siempre hay y habrá que recordarles su cruel indiferencia, su desprecio y, aunque ellos mismos no sean violentos de obra, la innegable responsabilidad que tienen en la violencia de otros.

lunes, 20 de mayo de 2013

EVALUEMOS LA RELIGIÓN

La enseñanza española tiene graves defectos y está necesitada de ajustes y reformas, esto no lo dudamos nadie, pero ni los recortes salvajes ni los beneficios acordados a colegios católicos la van a sacar del atolladero y, aún menos, la imposición de una enseñanza religiosa que escoge cada vez menos gente y que no juega papel alguno en la escuela pública. El PP no puede decir ya que no trata de imponer una ideología ultra, puesto que el resto de cambios legales es más cosmético que real.

¿Religión evaluable?... ¿Por qué no ponernos todos a evaluar la religión?... y no en abstracto, sino concretamente la de la secta católica en su subsecta española, un grupo muy poco recomendable por tradición histórica de salvajismo, comportamiento ético perverso, ideología esencialmente antidemocrática, homofobia palmaria, desprecio por la mujer, aprecio por la ignorancia, lejanía de la ciencia, hipocresía taimada y sustitución de la espiritualidad por devociones supersticiosas. Si pudiéramos evaluar a esta iglesia por la cantidad de crueldades cometidas, la inmoralidad de sus miembros y el pésimo ejemplo pasado y presente, nadie entendería demasiado bien que se insista en dar facilidades para que más ciudadanos queden expuestos a unas enseñanzas que, aunque vayan a veces envueltas en sacarina, los harán sentirse culpables esenciales y fomentarán su intolerancia, su irresponsabilidad y su irracionalidad. Es decir, no se entiende más que como un elemento más para conservar privilegios de la organización y de sus ramas fanáticas.

Mi evaluación particular es un enorme suspenso. La historia no se puede negar, pero de los condicionamientos del pasado es posible salir cuando se demuestran negativos y la religión a la católica (española) es uno de ellos. Quien no lo entienda así (gobiernos, partidos o sociedades) acabará por pagar una considerable factura.

lunes, 6 de mayo de 2013

¿LA RELIGIÓN ES SOLO ESO?

Alguno de los que lee mis blogs se me ha quejado alguna vez de que "son antirreligiosos" o de que demuestran una "obsesión anticatólica", pero en las circunstancias actuales sería difícil sustraerse con un mínimo de coherencia a la guerra que ciertas organizaciones y sus jerarcas llevan contra los derechos de las mujeres y de las personas LGTB con el único fin de mantener injustificados privilegios, monopolios morales e influencias políticas indebidas. ¿Pero es posible reducir la religión o el sentimiento religioso a jerarcas y organizaciones? Yo creo que no.

Es posible que muchos se sorprendan si confieso que tengo una inclinación religiosa, aunque no esté afiliado a ningún grupo en concreto, entre otras cosas porque no creo que sea necesario hacerlo para sentirse conectado con algo más grande, universal, misterioso e inefable. ¿Es eso Dios o un dios? Yo tengo mis ideas al respecto, pero no tengo necesidad de explicarlas para afirmar que suponen un vínculo, un "religare" con una trascendencia por encima de lo humano, fisico y terrestre y que, por lo mismo, respeto las creencias porque respeto a las personas una a una y todos sus derechos.

No me gustan demasiado los proselitistas ateos del estilo de Richard Dawkins porque suelen ser excesivamente simplificadores, identifican toda religión con versiones extremistas e ignoran la necesidad humana de trascendencia. Su fe en que un mundo sin religión sería mucho mejor que el actual es tan burda como la de suponer que las religiones históricas han supuesto grandes progresos para la humanidad; el fanatismo no necesita de religión alguna para manifestarse, aunque estas hayan sido magníficos vehículos para toda clase de barbaridades. Las malas características humanas pueden ser tan ateas como religiosas y no hay que hacerse demasiadas ilusiones al respecto. No hay más que ver que muchos de los que se llaman religiosos son en realidad ateos que cumplen con unas cuantas normas externas por superstición, por el qué dirán o por costumbre. Ni la religión ni el ateísmo nos dicen nada sobre la valía o la moralidad de la persona.

Analizar e identificar lo malo, simple, irracional o cruel en creencias y organizaciones religiosas no niega la posibilidad de creer en una serie de principios a los que podemos denominar religión. Lo que no es posible, si se quiere mantener una posición ética, aceptar los progresos científicos y respetar los derechos de mayorías y minorías, es encerrarse en posiciones dogmáticas, convencerse de que se tiene la única verdad, obedecer ciegamente a autoridades autonombradas, creer cualquier cosa que venga en una antigua escritura traducida por un aficionado e interpretada por un fanático y demás aberraciones de los que se llaman religiosos; atacar estos males no es atacar la religión es solo defenderse y defender el progreso humano.

sábado, 27 de abril de 2013

OBISPOS Y PP CONTRA LAS MUJERES (POBRES)

No creo que haga falta demasiada demostración de la misoginia practicada secularmente por la Iglesia Católica, gobernada siempre por una casta de varones amargados, reprimidos o hipócritas en diferentes grados y combinaciones. Siempre ávidos de poder y control, han llevado muy a mal los progresos de los derechos civiles de todos, pero de las mujeres en particular desde que la ciencia, la educación y la economía permiten separar sexo de reproducción y no castigan a las hembras con la pesada carga de la virginidad obligatoria y el sometimiento indefinido. No es de extrañar, por tanto, la insistencia en la regulación del sexo en general y de la fisiología femenina en particular, con el gran tabú, perfeccionado en los tiempos modernos, contra el aborto en cualquier circunstancia.

El nuevo ataque que se prepara contra las mujeres en España, con la complicidad culpable del PP, es una vez más una medida cruel, obtusa, injusta, confesional y retrógrada, cuya única virtud es su fecha de caducidad, puesto que tengo pocas dudas de que una mayoría parlamentaria distinta alterará una vez más las ridículas prohibiciones que se quieren imponer a un derecho que la sociedad ve mayoritariamente como adquirido. También una vez más, en vez de aceptar la realidad, los conservadores españoles ceden ante su sector más reaccionario y prefieren estas continuas oscilaciones legales para mantener principios abstractos por encima de cualquier compasión real.

Los límites que quieren imponerse a la autonomía de la mujer a la hora de acabar con un embarazo no deseado parten de creencias dogmáticas, no compartidas hoy día por la mayor parte de la sociedad y, aunque se disfracen de protección de la mujer, demuestran que se quiere seguir considerando a la misma como tonta, menor de edad, irresponsable o malvada infanticida, como la Medea de la ilustración que se acompaña. Hacer el aborto más difícil y caro no evitará, desde luego, la mayor parte de ellos, puesto que la desesperación aguza el ingenio, pero convertirá en criminales en potencia a las mujeres menos educadas, peor informadas y con menores recursos, dará oportunidades a los abortistas clandestinos y pingües beneficios a determinadas clínicas que podrán cobrar más a los papás antiabortistas de señoritas bien que metan la pata, cuando no quieran molestarse en ir a Francia o Portugal. Los progresos de las píldoras del día siguiente u otras similares solucionarán en parte el problema, pero siempre para las féminas con más recursos y mejor informadas, las mujeres pobres que se fastidien, que para eso son pobres.

La gran mayoría de los abortos son consecuencia de la falta de educación sexual, pero la Iglesia y sus jerarcas también son coherentes en esto: no a la instrucción en materia de sexo porque así hay más delincuentes femeninas... ya se sabe que la culpa de todo la tuvo Eva que le dio la manzana a Adán.

domingo, 3 de marzo de 2013

DE FERNÁNDEZ A WALESA... PASANDO POR ROMA

Mi amor es más fuerte que vuestro odio

Los Estados Unidos ha progresado tanto en el camino a la igualdad de sus ciudadanos que ahora tienen un presidente afroamericano, cuando todavía en los años 60 del siglo pasado muchos como él no podían votar o bañarse en una piscina de blancos, pero eso no quiere decir que el racismo haya desaparecido: ha sido derrotado intelectualmente, es impresentable socialmente y hay leyes que lo prohíben, pero sigue habiendo racistas que miran a los no blancos con odio y que compensan sus complejos difundiendo leyendas urbanas absurdas sobre la maldad, la vagancia y la peligrosidad de los oscuros o, peor aún, disparando contra inocentes con las armas que les permite la irresponsable legislación norteamericana sobre la materia. Muchos racistas te dirán que no lo son, que "ellos no tienen nada contra los negros", pero que no quieren vivir con ellos porque... y aquí aducirán una serie de razones absurdas e historias falsas.

Los homófobos no son diferentes, son racistas hacia conciudadanos que no les han hecho nada y a quien ni siquiera conocen por fanatismo religioso, machismo, ignorancia y, también, por la inseguridad sexual de muchos de ellos. Los pretextos que utilizan para su discriminación son rancios, derrotados intelectualmente, acientíficos y confesionales, pero gozan aún de algún predicamento social entre conservadores, especialmente de cierta edad. No puede sorprender, pues, que el ministro español del interior, bien conocido en círculos integristas, siga lanzando andanadas contra el matrimonio igualitario, lo que quiere decir contra todas las personas LGTB, con simplezas como que "no garantiza la pervivencia de la especie", con lo que sigue reduciendo a los homosexuales a sexo... y el matrimonio a un proceso de cría. Por esa regla de tres deberían estar prohibidos los matrimonios de personas estériles, de ancianos, etc., y anularse los de aquellas personas que no tuvieran hijos.

Pero es que, además, muchos homosexuales tienen hijos propios o cuidan y educan a los ajenos, porque no son, como debe creer el ministro, gentes superficiales, vagas, viciosas y egoístas dedicadas siempre a la satisfacción de sus instintos.

Hijo de la misma iglesia, el que fuera sindicalista anticomunista en los astilleros de Gdansk, Lech Walesa, ha dicho que no puede aguantar la presencia de homosexuales, que deberían estar sentados detrás de alguna cerca en el parlamento y que no está de acuerdo en concederles ningún derecho "porque son una minoría y como tal deben aguantarse y no imponer su presencia y sus derechos a la mayoría." Si cambian ustedes la palabra "homosexual" por "judío", por ejemplo, algo de larga tradición polaca y católica, se armaría un considerable jaleo, porque antisemitas hay, pero el antisemitismo no es presentable socialmente, mientras que todavía se puede discutir entre ignorantes si las personas LGTB son viciosas, enfermas, inmorales o si se trata de personas y no de humanos degenerados.

No es una casualidad que el ministro español hablara en Roma y que añadiera que se va a reforzar la enseñanza de la religión en la escuela, ¡gran solución para los problemas de la educación en España!... aunque así a lo mejor consiguen que haya algunos homófobos más.

lunes, 11 de febrero de 2013

NO ESPEREN GRAN COSA

La abdicación del Papa Benedicto XVI es una sorpresa, porque ningún papa lo ha hecho desde el siglo XV, pero solo relativa porque él ya había dado alguna indicación en este sentido. Lo que tampoco cabe esperar son grandes cambios en la Iglesia Católica. En cuanto se ha difundido la noticia hay muchos que se han puesto a conjeturar qué puede pasar y si la iglesia cambiará su actitud respecto a muchos temas de costumbres, incluyendo su permanente condena de las personas LGTB y su alineación con los más reaccionarios en todas las batallas por la igualdad de derechos. Basta haber estudiado un poco la historia de esta poderosa organización para darse cuenta de que un cambio radical es imposible y que ni siquiera es probable una pequeña reorientación, al menos a corto plazo.

Se suele pintar al Papa actual como particularmente homófobo, pero creo que no lo es más que los anteriores, puesto que no ha hecho más que mantener la enseñanza tradicional mil veces repetida. La lucha por la igualdad de derechos de homosexuales y demás nunca antes había alcanzado las cotas que ahora alcanza, de modo que los pontífices apenas tuvieron que pronunciarse sobre ello, puesto que las autoridades civiles negaban ya toda igualdad. La mayor aceptación social y los cambios legislativos que han ido con ella es lo que ha obligado a todos los jerarcas, papa incluido, a lanzar sus condenas, inevitables, puesto que les obliga una larga tradición y les presiona aún más la considerable decadencia de la institución y el deseo de mantener una influencia social cada día menos evidente. 

En la situación de crisis que vive el cristianismo en general y el católico en particular, se puede optar por un aggiornamento como el que proponía Juan XXIII, cuyo resultado natural hubiera sido una profunda revisión de doctrinas, dogmas y normas de disciplina y organización para adaptarlos al cambio social y los descubrimientos científicos, o por un enrrocamiento en posturas ultramontanas. La primera postura tenía como peligro la disolución de la iglesia en la sociedad, como ha pasado de hecho con muchas denominaciones protestantes moderadas, que conservan hoy núcleos muy reducidos de fieles practicantes. La segunda tendencia es la que ha ido adoptando progresivamente la Iglesia Católica, aún a sabiendas de que pierde seguidores en gran número: parece ser que prefiere quedarse con menos fieles pero más fanáticos.

Basta un somero examen del clero actual y de los jerarcas para darse cuenta de que la gran mayoría no se aparta un ápice del camino trazado, de modo que poco cabe esperar, aparte de algo más de diplomacia, palabras más sibilinas o estrategias más laberínticas y desviadas... y aún esto es dudoso.

Más aún, aunque la Iglesia Romana cambiara mucho su actitud, la nuestra no debe cambiar: tenemos que seguir exigiendo que la religión, cualquier religión, sea completamente separada del estado y que la iglesia no pueda ejercer una autoridad y tutela indebidas de la sociedad civil. Si esto se consigue, lo que pueda hacer o decir un papa futuro solo importará a los que creen en él.

sábado, 15 de diciembre de 2012

EL MATRIMONIO IGUALITARIO ES... ¡UNA AMENAZA A LA PAZ MUNDIAL!

No es realmente una noticia demasiado relevante que el Papa Benedicto vuelva a condenar la homosexualidad, la igualdad de derechos y a los homosexuales, pero sí una llamada de atención a los que se creen que todo está ganado y que ya no hay que luchar más, manifestarse, organizarse y presionar, especialmente cuando coinciden varios sucesos significativos.

El primero son las palabras del papa infalible:

Necesitamos reconocer y promover la estructura natural del matrimonio como la unión de un hombre y una mujer, frente a los intentos para hacerlo jurídicamente equivalente a tipos de unión radicalmente distintos. Estos intentos dañan y desestabilizan el matrimonio en la práctica, al oscurecer su naturaleza específica y su papel indispensable en la sociedad.
Estos principios no son verdades de fe, ni tampoco un simple corolario de la libertad religiosa, sino que están inscritos en la naturaleza humana misma, accesible mediante la razón y son , por tanto, comunes a toda la humanidad. Los esfuerzos de la Iglesia para promoverlos no son, pues de carácter confesional, sino que se dirigen a toda persona independientemente de su filiación religiosa.
Los esfuerzos de esta índole son tanto más necesarios cuanto más se niegan o se malentienden estos principios, puesto que su negación constituye ofensa contra la verdad de la persona humana con grave daño a la justicia y a la paz.

Es decir, los homosexuales, su derechos y sus actos constituyen un grave insulto contra la autoridad de mi organización, que tiene un derecho indiscutible a imponer sus normas morales a todo el mundo, allí donde pueda y donde la dejen... según la "ley natural" que nosotros hemos decretado.

El segundo es que los representantes del PP en el Parlamento Europeo votaron en contra de una serie de recomendaciones dirigidas a todos los estados miembros de la UE para que terminen con las discriminaciones contra las personas LGTB, reconozcan las uniones y matrimonios celebrados en otros estados, etc. Dado que la legislación española reconoce ya todas estas cosas, es de suponer que el PP está en contra de ellas y que, si puede, intentará volver a las prohibiciones, al armario y otras indignidades.

El tercero: un grupito de jóvenes ultraderechistas se dedicó a perseguir y pegar a los que percibían como gitanos y homosexuales en las elegantes calles del Barrio de Salamanca de Madrid. Es de suponer que habían oído a Benedicto, menos de imaginar que sabían algo del Parlamento Europeo, aunque es posible que conocieran a alguno de los representantes homófobos. Algunos están detenidos, pero seguramente no lo estarían con otras leyes más basadas en la "ley natural" propuesta por un papa infalible que dio su bendición a Rebecca Kadaga, presidenta del parlamento de Uganda, que pretende "regalar" a su pueblo una ley antihomosexual que incluye hasta la pena de muerte, pero claro está que esto no es injusto y no ataca la paz.

martes, 11 de diciembre de 2012

PEQUEÑOS DETALLES CONFESIONALES

Hay cosas de las que los españoles no son demasiado conscientes y hay que reconocer que no es culpa suya; no se puede vivir en un ambiente opresivamente católico sin perder parte de la percepción real de las cosas: nombres de calles, de hospitales, de centros de enseñanza públicos y un sinfín de cosas más tienen nombres religiosos, especialmente de las ridículas e idolátricas advocaciones de vírgenes de las que está salpicada la geografía; a casi todo el mundo le parece "normal" recibir continuas felicitaciones de Navidad con motivos píos, y nadie pone en duda que tener belenes en centros y lugares públicos es algo tan tradicional que no merece comentario.

No es, pues, nada extraño que el presidente del Congreso, del inefable PP, esclavo de la jerarquía episcopal, haya enviado una felicitación institucional con virgen incluida... ¿no estamos en Navidad? ¿Qué cosa más natural?... ¡Pero no! Hay que rebelarse siempre contra estos detalles que siguen demostrando la vergonzante confesionalidad del estado. En España hay muchos cristianos que no son católicos ni adoran imágenes, muchos musulmanes, muchos budistas y muchos ateos, y todos son españoles también, aunque no participen de los dogmas vaticanos. Las fiestas de Navidad pueden ser tradicionales, pero ni son exclusivamente católicas, ni siquiera cristianas. El presidente de la cámara que esto hace demuestra ignorancia, pero también falta de respeto a los que no creen en su religión, el mismo respeto que constantemente se pide a los otros en toda ocasión.

¿Falta de sensibilidad? ¿inadvertencia? NO; confesionalismo, nacional-catolicismo e imposición de un dogma a los otros. Solo eso.