Mostrando entradas con la etiqueta Matrimonio Igualitario. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Matrimonio Igualitario. Mostrar todas las entradas

miércoles, 23 de agosto de 2017

LOS VALORES DE LA RESERVA

Todos sabemos que cuando sucede una tragedia inmediatamente saltan los que se quieren aprovechar de ella para darse la razón, jalearse mutuamente y aportar un granito de arena a su programa. Un ataque terrorista como el de Barcelona, que no es el primero ni será el último, merece sin duda ser analizado en sus causas y objetivos, pero hay que soportar que ex ministros, párrocos y otros seres indefinidos, pero no precisamente santos, salgan a la palestra a simplificar burdamente el problema y echar las culpas a quien no las tiene.
Coinciden sus toscos pronunciamientos con los de los obispos católicos australianos, en un momento en que se avanza mal que bien hacia el matrimonio igualitario en nuestros antípodas y resurgen los viejos y manidos tópicos utilizados en contra.
Se trata de descalificar el progreso social, la extensión de derechos  y la diversidad en general, siempre tabú para los inmovilistas, presentando una imagen negativa de las sociedades libres y adoptando una visión “moralista” de la historia, que simplifica hechos complejos y los sustituye con explicaciones facilonas del estilo “el Imperio Romano decayó por la degeneración de las costumbres”. Deducción que ataca lo que dice defender, puesto que en teoría la moral romana había mejorado mucho desde que el Imperio se hizo cristianísimo a partir del siglo IV.
Las dictaduras del siglo XX en Alemania, Italia y España hicieron mucho énfasis en una “regeneración moral” para defender valores supuestamente eternos, que no les impidió cometer crímenes horribles y excusar una considerable corrupción dentro de sí mismas. Diferentes traducciones de la “reserva espiritual de occidente”, versión española, se vendieron en la Francia de Vichy (Travail, Famille, Patrie) y en otros muchos lugares para amparar y fomentar el conservadurismo social más estrecho, que incluía sexismo, clasismo, racismo, antisemitismo y machismo, y no incluyo la homofobia en la lista porque se deriva de lo anterior y a aquellos señores ni les hubiera entrado en la cabeza el concepto.
Es relativamente fácil atacar una sociedad libre y al amparo de la libertad es también fácil criticarla y denostarla como débil, enferma o degenerada, pero el ideal que se esgrime es siempre tramposo, falso y estereotipado, porque la sociedad de hace cincuenta años era más injusta, más desigual, menos libre y muchísimo más hipócrita. Es sencillo y siempre interesado presentar una postal coloreada a gusto del que la blande, para concluir que el feminismo y los  derechos LGTBI, entre otras cosas, han “debilitado” Europa, y que ésta es una de las causas de los ataques de los yihadistas, sin citar la desunión política, los problemas económicos, los militares y un largo etcétera.
La libertad siempre molesta a los fanáticos, pero es paradójicamente una de las fortalezas de las sociedades avanzadas; basta observar el número de los que querrían vivir en Europa o en los Estados Unidos, incluso con Trump, y los contados individuos que desearían emigrar a Arabia Saudita o a Cuba, por poner dos ejemplos.
Las sociedades no son más débiles por dar mayores derechos a los que las componen, al revés de lo que les gustaría a los autoritarios se hacen infinitamente más humanas y mucho más atractivas.  

viernes, 28 de octubre de 2016

LA IMPORTANCIA DEL TESTAMENTO Y...

Bill Cornwell y Tom Doyle fueron una pareja durante la friolera de 55 años, durante los que vivieron en una casa de Horatio Street en Nueva York. Un vecindario entonces modesto en el East Village, lleno de artistas y bohemios. La casa pertenecía a Bill, y el valor de la misma fue aumentando, según se iban los artistas y los bohemios, hasta los 7 millones de dólares actuales en los abultados precios del inmobiliario neoyorquino.
Pero como todo tiene un fin, Bill murió con 88 años y dejó a su compañero viudo con 85. Tal vez porque eran artistas, tal vez porque eran muy mayores, tal vez por ignorancia, el caso es que no se habían casado como hubieran podido hacerlo ya hace años en Nueva York.
Bill había hecho un testamento en el que dejaba la casa y todo su contenido a Tom, pero ¡Ay! tampoco se había preocupado de hacerlo con un abogado y como se debe, sino que lo había redactado él mismo y lo había hecho firmar por un testigo, sin saber que, según la ley vigente allí y en casi todas partes, hacen falta dos testigos para que el testamento sea válido.
El resultado es que el testamento de Tom es inválido y que los sobrinos de Bill han visto el cielo abierto y la manera de quedarse con unos jugosos 7 millones de dólares.
El asunto está en los tribunales, pero lo más seguro es que a sus 85 años Tom sea desahuciado de la casa donde ha vivido toda la vida y que tenga que recurrir a una residencia para pasar sus últimos años, porque al precio que está la vivienda en Nueva York es simplemente imposible que se plantee siquiera buscar un alojamiento.
La moraleja es que las leyes están para algo y que, en este caso como en tantos otros, la ignorancia de la ley entra en los límites de la estulticia, porque supone la diferencia entre vivir bien y vivir mal, tener derechos o perderlos. También nos enseña el caso que no es ni sano ni posible vivir aislado y sin recurrir a profesionales de la medicina, el derecho o la simple amistad, como sin duda ha pasado en este caso, porque tantos desatinos para acabar en la calle no son una simple casualidad.

miércoles, 12 de octubre de 2016

¿ES IMPORTANTE EL MATRIMONIO?

En estos tiempos en los que el matrimonio ya no es lo que fue en un tiempo, una solución casi obligatoria para las mujeres y en gran medida para los hombres, es bastante corriente oír descalificaciones del mismo como “no necesario”, “redundante”, “una institución pasada de moda” y otras parecidas y, a ojos de lego, puede parecer que así es. Muchas parejas viven juntas durante años sin problemas y se separan sin los molestos trámites del divorcio; salvo algún jerarca católico, nadie considera tampoco que esto sea inmoral o socialmente inaceptable, y el término “pareja”, ha sustituido casi completamente a todos los demás, evitando así descripciones exactas y posibles meteduras de pata.
¿Por qué, entonces dar tanta importancia al contrato matrimonial? ¿Se trata sólo de un rito complicado que obliga a caras invitaciones y que resulta en obligaciones que sería mejor no tener? De nuevo parecería que esto es así si solo se ve la superficie, pero la realidad es otra.
Para una pareja joven, sana, de la misma nacionalidad. sin grandes propiedades, sin hijos y ensayando una vida en común, el matrimonio es de hecho innecesario, una mera cuestión de voluntad, pero los problemas se complican rápidamente en los casos de edad, enfermedad, extranjería, propiedades a repartir e hijos (y hasta mascotas) a los que criar.
La lucha por el derecho al matrimonio de las personas LGTB+ no ha sido una mera cuestión táctica, una extravagancia, un intento de asimilacionismo o una prueba del aburguesamiento de los antes radicales, sino la consecución de un derecho fundamental sin el que individuos y parejas quedaban grandemente desprotegidos y en desigualdad de condiciones.
Aunque muchas personas prefieren ignorarlo, el contrato matrimonial sigue siendo uno de los más serios, vinculantes e importantes para la vida cotidiana de los adultos cuando viven en pareja y para los hijos de los mismos cuando los hay.
El matrimonio garantiza que una pareja extranjera pueda residir con una nacional, por ejemplo, que la pareja tenga preferencia sobre cualquier familiar a la hora de tomar decisiones importantes sobre enfermedades y tratamientos, que los problemas de arrendamiento, de propiedad. de filiación y de herencia tengan soluciones claras y preestablecidas, es decir, que con un solo contrato apenas haya que preguntarse qué y cómo actuar en muchos momentos determinados.
En ausencia de matrimonio es también posible decidir y regular muchos de estos puntos, pero no todos, además de que harían falta innumerables contratos, visitas al notario, pagos y otras molestias, y eso si los dos miembros de la pareja están avisados y son conscientes de lo que les puede caer encima, lo que no es el caso la mayoría de las veces hasta que el problema ya se ha presentado y es casi irresoluble.
Contra lo que creen los eternos defensores de la transgresión, el matrimonio es muy importante y no supone aburguesamiento per se, sólo aprovechar un derecho negado hasta ahora a las personas LGTB+, contra lo que creen los defensores de dogmas (esos sí bastante periclitados) la igualdad matrimonial no afecta ni a sus fieles ni a la sociedad en su conjunto, es solo un acto de justicia a favor de una minoría antes perseguida y hostigada.
Aunque no sea como antes, el matrimonio es muy importante…a cualquier edad.

jueves, 1 de octubre de 2015

MÁS DE LO MISMO... PERO IGNÓRALO

En la reciente visita papal a los Estados Unidos Francisco Bergoglio ha hecho alarde de sus dotes diplomáticas al evitar hablar directamente de los temas más polémicos: matrimonio igualitario, aborto, divorcio, etc. Le honra bastante el haber incidido en temas muy del disgusto del establishment norteamericano, como inmigración, racismo, desigualdad económica y cambio climático, pero estos son puntos en los que la jerarquía católica (no siempre la estadounidense) está de acuerdo hace mucho y que no tocan problemas de doctrina o del supuesto monopolio moral que la Iglesia Católica se arroga, especialmente donde es mayoritaria o puede influir suficientemente.
Todo se desmonta, sin embargo, con la entrevista privada que tuvo el Papa de Roma con Kim Davis, protestante fundamentalista, de las que piensan que los católicos no son ni siquiera cristianos, pero rabiosamente opuesta al matrimonio igualitario, lo que la lleva a violar la ley de forma tan militante como ridícula, puesto que dar una licencia de matrimonio no supone falta alguna se mire por donde se mire, pero negarla es un acto ilegal y gratuito, cuyo único objetivo es hace campaña anti-gay.
El hecho de que Francisco haya hablado con ella y la haya alabado su “valentía”, es signo claro de que las formas externas de la jerarquía católica pueden haber mejorado, pero el mensaje de fondo sigue siendo el mismo: una condena sin paliativos de cualquier clase de diversidad, la no aceptación de la evolución social, de la ciencia y de la simple humanidad, en pro del mantenimiento de unos principios morales abstractos, basados en ideas medievales y en la negación de la realidad, especialmente cuando esta choca con la visión de la sociedad y de la familia ideales acuñada para apoyar una moral determinada.
No hay que sorprenderse de que la Iglesia Católica repita lo que siempre ha dicho, pero, si no se es un fanático, tampoco hay que darle demasiada importancia. No es cierto que la moral deba ser la católica, porque hay muchas formas de comportarse éticamente, sin necesidad de recurrir a dogmas y autorizaciones eclesiásticas: los dogmas son base para creyentes, pero la ética puede fundamentarse en la razón y no es obligatorio que sea teísta, es decir, basada en las escrituras supuestamente dictadas por una divinidad o, más dudoso aún, en la interpretación que de estos oscuros textos hacen sus sacerdotes.
Hacer el bien y amar al prójimo, ni son inventos cristianos, ni necesitan de la apoyatura de religión alguna, más bien al contrario, en nombre de bastantes creencias se persigue, se mata, se tortura o simplemente se hostiga a los que no comulgan con ellas. Respetar a los que creen ciertas cosas no significa respetar sus creencias, que pueden y deben ser objeto de crítica desde la razón y por lo que suponen de desprecio de los derechos de los demás.
Francisco es más simpático, pero no va a volver a su iglesia del revés. Sus palabras solo son importantes en tanto en cuanto afecten a la conducta de políticos y sociedades que crean en ellas, por eso es un progreso que sea diplomático y que no propugne tanto el odio, pero no hay que exagerar en cuanto a sus supuestos beneficios.

domingo, 5 de julio de 2015

FAMILIA, PROFAMILIA, ANTIFAMILIA

Es patético ver las fotos de la veintena escasa de personas que se manifestaron el día 4 de julio por la mañana en la Plaza de Chamberí de Madrid en pro de la “familia tradicional”, en contra del “matrimonio gay” y a favor de una vuelta al pasado adornada con banderas franquistas.
Soy de los que cree que las multitudes no suplantan las votaciones serias… pero la comparación entre esta exigua, triste y acomplejada  representación y la enorme, alegre y desenfadada fiesta que tuvo lugar por la tarde del mismo día en favor de la igualdad confirma que volver a meter el dentífrico en el tubo sigue siendo imposible.
Se sigue abusando de la palabra “familia”, siempre con tintes reaccionarios, como si los que no comparten un modelo determinado fuesen por lo mismo “antifamilia”, pero antifamilia en puridad no hay nadie… ¿Quién quiere que los individuos permanezcan solos y que los niños se críen en orfanatos? Extrañas utopías como éstas han sido propuestas a veces por filósofos no muy en sus cabales o como parábolas, pero nadie en su sano juicio se las ha tomado nunca en serio o han sido breves y fracasados experimentos.
Hay ideologías que se apropian de conceptos, símbolos y banderas como si les pertenecieran en propiedad y el de “familia” es uno de los más sufridos, pero ¿qué familia? porque los que más acusan a los demás de “redefinir” conceptos encierran el suyo en unos límites tan estrechos que en él solo cabe una estructura patriarcal, obligatoria, básicamente desigual y autoritaria que supone la inferioridad de la mujer, el sometimiento de la prole y la falta de autonomía de todos los miembros del grupo.
En momentos de crisis demográfica evidente ser “antifamilia” no está bien visto, aunque es de pura lógica que la población no puede crecer indefinidamente, pero ¿qué consideran los reaccionarios “profamilia”?
  • Ausencia de educación sexual.
  • Represión sexual.
  • Elevación de la virginidad (femenina) a ídolo
  • Criminalización de la diversidad sexual.
  • Criminalización del aborto.
  • Criminalización del control de natalidad.
  • Matrimonio compulsivo
  • Divorcio imposible o muy caro y difícil.

Todo lo que se salga de esta catálogo de prohibiciones y obligaciones es acusado de ir contra la familia, es decir, contra el concepto que estos señores tienen de la misma y del que otros como libertad, amor, diversidad y autonomía están completamente ausentes.
¿No les parece más bien una caricatura cruel?

sábado, 13 de junio de 2015

ADVERSARIOS SÍ, ENEMIGOS NO

Una de las cosas que enseña la edad a las personas bien educadas es que insultar está muy mal y que retrata más al que profiere el insulto que al insultado. Se puede caer en el error cuando se es joven, inmaduro y falto de control, pero cuando el insulto proviene de seres ya avanzados en edad y supuestamente responsables se está en presencia de frustrados, malvados, tontos o una mezcla de lo anterior.
Me viene esta reflexión a la cabeza con motivo del triste acontecimiento de la muerte de Pedro Zerolo, un hombre que, aparte sus numerosos méritos, era ante todo una buena persona que nunca perdía las formas, al revés que todos los personajillos que se han complacido en insultarlo directa o indirectamente. Para su vergüenza eterna, Pedro pasará a la historia como figura altruista, decente generosa y significativa de este período y de la consecución de derechos evidentes, mientras que de ellos no se acordará nadie, porque pertenecen a la caterva de deslenguados, maleducados y otras gentes de odio, cuya principal misión es procurar que los demás se sientan mal, seguramente porque también se odian a sí mismos.
En política se pueden tener muchas opiniones, porque mientras la realidad no lo demuestre todas las ideas son opiniones necesitadas de pruebas, pero en una sociedad democrática sin verdades absolutas el oponente político es sólo un adversario con el que se debe discutir y al que hay que oponerse, pero al que no hay que tratar como enemigo a aplastar, envilecer y destruir.
Aparte de los bulos, exageraciones y mentiras, nada caracteriza mejor a muchos seres innobles que los insultos, los desprecios y la mala baba que dirigen contra los contrarios. Pueden ser de raíz fascista y perfil físico: “enano”, “cretino”, “deforme”, pero también de orígenes varios que suenen mal, especialmente si el agresor quiere poner de relieve la falta de “masculinidad”, virtud suprema, del contrario al que se quiere empequeñecer.
La valentía y la valía, sin embargo, no tienen nada que ver con las hormonas, la estatura, los músculos o el miembro viril, sino con algo mucho más sutil, espiritual y profundo de lo que parecen creer las víboras maldicientes que se refugian en el insulto para suplir la razón.

martes, 26 de mayo de 2015

DOGMAS Y REALIDAD

Es interesante observar que bastantes estados que reconocen el matrimonio igualitario son mayoritariamente católicos: Bélgica, Luxemburgo, Francia, España, Portugal, Eslovenia, Argentina, Brasil y México son católicos en alto porcentaje, pero también lo es y mucho Irlanda, donde la masiva aprobación referendaria no deja lugar a dudas.
Esto puede interpretarse de varias formas, la primera sería que la doctrina católica hace mayor énfasis en la igualdad que muchas protestantes de origen calvinista, que priman la predestinación y que orientan a la competitividad, pero esto, que no deja de ser una teoría, no es tan fundamental hoy día, porque lo que realmente sucede es que el occidente católico simplemente ni escucha ni comprende lo que viene de Roma, que es básicamente lo mismo que ha estado viniendo desde el Concilio de Trento, por poner un punto histórico determinado.
Pocas iglesias han codificado de forma tan exacta unos principios morales concretos: pecados veniales, pecados mortales, la forma exacta en que se comete un pecado, la forma de perdonarlo, quién lo perdona, la penitencia a pasar… y muchas más cosas que sólo unos pocos iniciados conocen realmente.
Seguramente esto era útil en un momento en que los clérigos gozaban de autoridad real, la ciencia era sólo una palabra, la mayor parte de los fieles analfabeta o cerca de serlo y los cultos muy pocos, censurados y metidos en una sociedad enteramente impregnada de las mismas normas.
No es que la moral católica sea básicamente mala, pero su extraordinario detalle, su obsesión antisexual, su elevación a dogma absoluto y su progresivo divorcio de realidad social y avance científico la han convertido en un fósil, algo que han reconocido al mismo tiempo L’Osservatore Romano, periódico oficioso de la Santa Sede y el Primado de Irlanda con palabras muy similares: la población de estos países, especialmente los jóvenes, no toma en consideración reglas y normas que se ven como arcaicas, arbitrarias o contra el sentido común. Normas que ni siquiera respetan los clérigos encargados de aplicarlas.
Ninguna organización puede vivir tan de espaldas a la realidad social sin sufrir las consecuencias: abandono, indiferencia, falta de personal propio y escasa motivación del mismo. El Papa Francisco lo sabe, pero un verdadero “aggiornamento” de tan vetusta institución no se ve demasiado probable, así que lo más seguro es que siga un descenso que puede ser muy largo, pero del que caben pocas dudas.

sábado, 23 de mayo de 2015

CONGRATULATIONS!

Hay que felicitar a Irlanda en el día de hoy por la masiva aprobación del matrimonio igualitario. El pequeño país ha hecho historia al ser el primero que aprueba la medida mediante referéndum popular, método que quita cualquier posibilidad de protesta o manipulación por parte de los contrarios. Sin embargo, el hecho da lugar a varias reflexiones en nuestro día de reflexión.
Someter derechos humanos y civiles a referéndum es peligroso. En Irlanda ha habido que hacerlo porque para implantar el matrimonio igualitario era necesaria una reforma (mínima, pero reforma) de la constitución, pero los derechos humanos no deben o deberían depender de la opinión cambiante del electorado porque no son opinables. La igualdad ante la ley no puede abrogarse por referéndum más que para implantar una tiranía.
En los estados en los que el matrimonio igualitario ha sido implantado por mayoría parlamentaria la legitimidad es la misma: no hay superioridad de una ley aprobada por referéndum a una aprobada en un parlamento democráticamente elegido. En el caso de España la aprobación fue doble, puesto que el parlamento decidió y el Tribunal Constitucional sentenció que no se oponía a ningún principio constitucional. El método de aprobación no altera la legitimidad, siempre que se haya hecho de acuerdo a las reglas democráticas y constitucionales.
Los españoles debemos estar legítimamente orgullosos de que España fuera uno de los primeros estados (¡hace ya 10 años!)  en los que se implantó esta medida que, junto a algunas otras, pone al país entre los más progresivos del mundo en derechos civiles, desmiente una supuesta intolerancia esencial y demuestra, como en Irlanda, que la decadencia de la influencia de una iglesia retrógrada es evidente.
Estas reflexiones no quitan ni un ápice de valor a la decisión de los irlandeses, a los que felicito de todo corazón.

miércoles, 22 de abril de 2015

10 AÑOS

El 22 de abril se cumplen 10 años de la aprobación del matrimonio igualitario en España, una ley entre las varias que han puesto a la legislación española entre las más avanzadas del mundo en cuanto a derechos individuales en general.
Lo más destacable de la experiencia después de 10 años es la normalidad: el matrimonio igualitario no es hoy noticia porque se trata de algo habitual y no despierta polémica, excepto entre extremistas. Cierto que algunos jerarcas de mitra y oscuras asociaciones pías aún se revuelven de vez en cuando, pero, como pasó con el divorcio y en menor medida con el aborto, la sociedad en general ha admitido la norma, se ha acostumbrado a ella y se ha olvidado de que alguna vez no existió.
Vistos a distancia, o cuando se repiten en los países en que todavía se discute, los argumentos empleados para descalificar el matrimonio igualitario resultan risibles: fin de la raza humana, aumento de la promiscuidad, pedofilia generalizada, conversión de masas a la homosexualidad, ruina y desprestigio del matrimonio entre personas de distinto sexo, etc. Ni entonces ni ahora se comprende que la extensión de un derecho legal a una minoría pudiera suponer un perjuicio para la mayoría, pero los defensores del monopolio moral siembran el miedo cuando ven amenazada su estrecha visión de la sociedad como estructura invariable y encerrada en rígidas reglas sexuales y de género.
El matrimonio igualitario no es un perjuicio sino un beneficio para la sociedad que lo admite, porque como sucedió con el matrimonio civil o el divorcio en su día, termina con injusticias legales, permite el ejercicio de derechos como adopción, herencia o representación legal a personas a las que antes se les negaba y normaliza, es decir, integra, a muchos individuos condenados a vivir al margen sin culpa alguna. No crea ningún problema, pero termina con muchos.
El matrimonio igualitario ha contribuido a la aceptación de la diversidad en España y es una prueba de cambio social. Hay todavía supuestos críticos que truenan contra el país “porque nada ha cambiado desde Fernando VII” o “porque aquí se acepta muy mal al diferente” y que duda cabe que siempre hay camino que recorrer, pero el recorrido desde que yo soy consciente hasta ahora en los últimos 50 años es tan sideral que lo hubiéramos considerado simple fábula o ciencia ficción. Yo les pagaría a estos críticos un viaje del Ministerio del Tiempo a 1960, pero no soy tan inhumano como para desearles que se quedaran allí, solo los castigaría con uno o dos años de permanencia.

lunes, 30 de marzo de 2015

LEYES, CRETINOS Y MALVADOS

Michael Pence, gobernador del estado de Indiana en los Estados Unidos, acaba de firmar una ley mezquina que so pretexto de “libertad religiosa” permite no servir, es decir discriminar, a todas las personas por razón de su orientación sexual en cualquier negocio.
La ley es cruel, una venganza contra las personas LGTB por la obligación de aceptar el matrimonio igualitario que viene impuesta al estado por sentencias judiciales, pero también es tonta y chusca porque ¿cómo se distingue quién y quién no es LGTB? Cuando se pretenda celebrar un matrimonio del mismo sexo es fácil, pero en la mayor parte de los casos no lo es, lo que sin duda, dará lugar a situaciones ridículas y embarazosas para no pocos que pueden ser tomados por lo que no son.
El cretinismo de raíces religiosas está en la base de medidas como ésta, que utilizan la palabra “libertad”, tan cara a los reaccionarios norteamericanos, para quitársela a las personas que detestan. Se trata de discriminar, meter en el armario, hostigar y perseguir a individuos no gratos por cualquier causa y no sólo por razón de su orientación sexual.
Las leyes no lo pueden arreglar todo, incluso si el Tribunal Supremo de la Unión decide que las prohibiciones de matrimonio igualitario son inconstitucionales, veremos mucha resistencia y muchas otras leyes como ésta en otros estados de electorados retrógrados, por eso no hay que asombrarse de que la lucha por la igualdad real nunca se termine, aunque se disfrute de la legislación más avanzada posible.
Las declaraciones de derechos y las primeras constituciones liberales en Estados Unidos y Francia, todavía en el siglo XVIII, garantizaban la igualdad de todos los seres humanos, pero la esclavitud sólo fue abolida en general en la segunda mitad del siglo XIX ¡y en Francia las mujeres no obtuvieron el voto hasta 1946! Los derechos LGTB no han hecho más que empezar su andadura y el camino es aún largo, no hay que rendirse.

miércoles, 19 de noviembre de 2014

MASCULINO, FEMENINO Y NEUTRO

Una cosa son los géneros gramaticales, aparecidos a lo largo de la evolución como puros mecanismos del lenguaje, y otra las características supuestas por culturas y sociedades en lo que antes eran rígidas clasificaciones de las que era muy difícil o imposible zafarse. Muchos individuos, criados en este ambiente han absorbido estas categorías culturales como si se tratara de hechos biológicos y todavía hoy tienen serios problemas para darse cuenta de que confunden cultura con biología y que dividen el continuo natural en una dicotomía antinatural en la que se oponen crudamente yin y yang, masculino y femenino, como si se tratara de algo que debe ser siempre opuesto y al mismo tiempo lo único complementario.

Las desfasadas creencias del cristianismo mayoritario, así como las de otras religiones aún menos evolucionadas, mantienen contra viento y marea esta visión falsamente natural, tan en contra hoy de los conocimientos científicos como el creacionismo bíblico, conservado aún contra toda evidencia por los literalistas. Tienen que hacerlo para sostener dogmas y reglas morales en los que basan su decreciente influencia, porque el reconocimiento de que sus tradicionales tabúes sexuales no tenían demasiado sentido les quitaría la poca autoridad moral que aún les queda.

Esta visión se impone hasta a los que deberían reconocerse distintos, pero que no lo hacen por el respeto supersticioso a su jerarquía, por condicionamiento educativo y la deformación del miedo. Es posible por esto ver a "Ex-Gais" que afirman imposibles curaciones o que confiesan su atracción prohibida y predican la castidad como si fuera una virtud y no una negación a menudo  perversa de la verdadera naturaleza.

Paralelamente se hacen disquisiciones sobre la radical diferencia de los sexos, se confunden con el género y se afirma que la orientación sexual es "una creación cultural", cuando son ellos los que intentan condicionar la naturaleza para que obedezca a su artificio. ¿Dónde sucede esto? En el Vaticano,por supuesto, donde ahora hay una conferencia sobre estos temas y donde habrá muchas más para incidir en lo mismo, favorecer movimientos como los de la regresiva Francia del presente e intentar sabotear en lo posible la tendencia a la igualdad.

domingo, 2 de noviembre de 2014

LA FAMILIA COMO ENTELEQUIA

En el continuo juego de afirmaciones y negaciones a que se dedica el Vaticano, el Papa Francisco hizo hace pocos días una encendida "defensa de la familia", en la que aprovechó para descalificar las uniones entre personas del mismo sexo como "no-matrimonios". Está en su derecho y sólo repite lo ya oído innumerables veces, pero ¿qué tiene que ver esto con la familia y su defensa?

Familia es un concepto impreciso y cambiante, puede referirse a un grupo de cosas y a agrupaciones de individuos animales o humanos unidos por vínculos biológicos o simplemente legales, pero cuando se habla de "defensa de la familia" se está afirmando una ideología concreta que pretende definir la palabra de modo reduccionista y ceñida a una visión social muy concreta: un matrimonio legal (mejor, religioso) entre hombre y mujer, indisoluble en lo posible y dedicado a la reproducción.

Esta imagen simplista no se ha correspondido nunca exactamente con una realidad compleja y matizada en diferentes culturas, épocas y clases sociales, pero la emancipación femenina, la liberación de las costumbres sexuales y la autonomía reproductiva de las mujeres la han reducido a una imagen sepia, desenfocada y abstracta. Cuando se "defiende la familia" desde estas perspectivas ultraconservadoras se está en realidad tomando síntomas por causas y las medidas que se proponen no van en beneficio de las madres, los padres, las parejas, los hijos  o las paternidades responsables, sino en pro de una cierta apariencia que halaga o tranquiliza a hipócritas, integristas y personas con medios y que pretende imponer un código moral concreto aunque sea contra razón y a sabiendas de que no se cumplirá.

El divorcio, por ejemplo, no deshace familias sólo constata su disolución, igual que el matrimonio legal no forma familia real alguna si sólo se trata de un contrato huero celebrado por razones espúreas.

Una mujer india, casada con un hombre fuertemente presionado por su familia a contraer matrimonio, sospechaba que podía ser homosexual, de modo que llenó la casa de cámaras ocultas, fingió un viaje y comprobó más tarde con sus propios ojos que sus sospechas eran ciertas. Despechada y furiosa lo denunció a la policía y, como en la India sigue vigente la ley británica anti-sodomía, el hombre (y el compañero filmado en el proceso) se arriesga a una larga pena de prisión.

Este caso real es el ejemplo perfecto de que leyes como ésta, siempre propugnadas por "defensores familiares" varios, sólo reprimen y castigan, pero ¿qué defienden?... La mujer se ha quedado sin un marido que la engañaba, víctima resentida de él y de sus suegros, cuya insistencia en casar al hijo tenía más que ver con sus prejuicios y preocupaciones sociales que con ninguna otra cosa, el hombre pasará por un infierno judicial y posiblemente carcelario por no haber resistido a las presiones familiares y por haber querido mantener las apariencias, es decir por el miedo que lo dominaba. Todo el mundo será muy infeliz y ninguna familia se beneficiará por ello, pero algunos todavía insistirán en que esto es lo justo, lo decente y lo "familiar", mientras que si se reconoce que existen orientaciones sexuales variadas y ¡oh tabú! se legisla concordemente, todas las familias quedan amenazadas. ¡Alabemos la ilógica!

viernes, 10 de octubre de 2014

IMPRESOS E INSULTOS

En mi post anterior hacía referencia a los progresos experimentados en cuando a derechos, pero basta una pequeña excursión por la realidad para darse cuenta de que hay que seguir luchando y esforzándose cada día para que la igualdad real sea un hecho. Véase si no el ejemplo del Registro Civil de Madrid y sus Certificados de Matrimonio.

Hoy día es posible pedir un Certificado por internet y ahorrarse las interminables colas, esperas y fealdad ambiente del Registro Civil en la Calle Pradillo. No es gratis, claro y aún es menos gratis si se quiere plurilingüe para el extranjero y con la correspondiente Apostilla de la Haya. Tengo que reconocer que el servicio no gratuito es eficiente y que apenas una semana después le llega a uno el certificado, pero ahí se acaba la complacencia porque ¿qué aparece en el papel de marras?.... pues que que si se trata de un matrimonio del mismo sexo han emitido un certificado falso. En el documento aparecen los nombres del MARIDO y de la MUJER.... ¡con independencia del sexo de los mismos! De modo que si son dos varones uno de ellos es declarado mujer y si son dos hembras una de ellas es declarada varón.

Si olvidando la comodidad se hace un viaje hasta la oficina siniestra del Registro, se asciende por la escalera hasta el 2º piso (la puerta del ascensor no se abría en el 2º) y se pregunta a la funcionaria de servicio, esta responderá que ES EL ÚNICO MODELO EXISTENTE

Dado que es improbable que se produzcan cambios de sexo por certificación administrativa, tan aberrante situación demuestra una vez más la falta de sensibilidad, cuando no el sabotaje puro y simple y las ganas de fastidiar de los de siempre.

Es bastante increíble que nadie haya tenido la idea de cambiar el modelo desde 2006, es enteramente inaceptable que se humille a los ciudadanos y se les causen posibles problemas en el reconocimiento de su matrimonio por lo que sólo se puede llamar homofobia.

jueves, 19 de junio de 2014

COHEN, CORDILEONE, NOM E INTERECONOMÍA

En  relación con el post anterior hay que decir que hay gente que no descansa. El curandero Cohen encontró por fin un hueco para difundir su veneno en España... en Intereconomía TV ¡dónde si no! Allí parece que estuvo diciendo sus tonterías, haciendo creer que la homosexualidad es una enfermedad curable y que él la cura. Supongo que la audiencia habitual de esa emisora necesita de muy pocos argumentos porque ya está convencida. Peor es que en El Corte Inglés se vendan los libros del Sr. Cohen y de otros como él, pero perder mucha energía en atacar esto no es muy inteligente. Está bien denunciarlo para que la gente lo sepa, pero en las tiendas se vende todo lo que se hace y lo compra quien quiere... y los que compran este tipo de libros tampoco necesitan demasiadas razones para estar convencidos de homofobia.

Aunque los obispos de los Estados Unidos parece que han decidido seguir las indicaciones del papa Francisco y dar prioridad a asuntos como la desigualdad, la guerra y la inmigración, no todos se pueden bajar del burro tan deprisa, especialmente los más fanáticos y, dentro de estos, el más notorio es Salvatore Cordileone (en la foto), muy americano a pesar del nombre y obispo (supongo que a su pesar) de San Francisco. Este hombre va a participar en una "Marcha para proteger el matrimonio" organizada por NOM (North American Organization for Marriage), asociación muy reaccionaria y muy patrocinada por la Iglesia Católica. Al final de la marcha hay discursos y el Sr. Cordileone pronunciará uno con los argumentos habituales, ya expuestos mil veces y bien plasmados en la "Declaración de Manhattan", entre cuyos firmantes se encuentra, un documento contra el aborto y la igualdad de derechos LGTB suscrito por varias confesiones muy conservadoras entre las que se encuentra la del obispo.

Los argumentos son como sigue:

  1. El matrimonio es la célula básica de la sociedad y el fundamento de la familia, el matrimonio se halla en crisis, si se permite casarse a las parejas del mismo sexo el matrimonio se devalúa, si el matrimonio se sigue devaluando la sociedad se desintegra, es decir, los LGTB son los directos causantes de la desintegración total de la sociedad.
  2. El matrimonio sólo es auténtico entre un hombre y una mujer porque es el único que puede "consumarse" real y físicamente y el único capaz de "producir vida". Ya se sabe que las doctrinas mantenidas por el obispo obligarían también a todos las parejas "auténticas" a no usar medios anticonceptivos y producir vida un número indefinido de veces.
  3. La igualdad de derechos LGTB es un ataque a la libertad de religión consagrada en la Constitución de los Estados Unidos, porque a partir de ese momento los católicos y otros cristianos no pueden discriminar, perseguir o ningunear a los ciudadanos LGTB, enseñar a los niños que son unos perversos o evitar que niños y adultos vean que son bastante normales.
  4. Todo lo anterior supone una persecución anticristiana digna de Nerón, antesala de la prohibición del cristianismo y la instauración del ateísmo como no-religión obligatoria del estado, cosa fácilmente comprensible, puesto que el presidente Obama, que en realidad nació en Kenia, es musulmán en secreto, marxista evidente y nazi de corazón.


La lógica es evidente, es decir, los perseguidos son los pobres creyentes... que ya no pueden quemar a los herejes y desviados como sería debido, o al menos darles descargas eléctricas o castrarlos químicamente como se merecen.

lunes, 10 de febrero de 2014

UNA GENERACIÓN DE ARMARIO

El grupo de edad de los que ahora tienen entre 60 y 70 es el primero que tuvo en España y el resto de occidente la posibilidad de salir del armario total o parcialmente. Era aún muy arriesgado a fines de los 70, pero las circunstancias cambiaron durante los 80 y los 90 y para fin de siglo no suponía ninguna hazaña particular. Los avances en la normalización de la diversidad sexual en las dos últimas décadas dejan todavía una igualación incompleta, pero más en detalles y para minorías dentro de las minorías que en general. Mal que les pese a los ultras, resulta que la sociedad española está entre las más tolerantes del mundo en cuestiones de vida privada y de las que más se aleja de dogmas religiosos, incluso entre los que se confiesan católicos.

Sin embargo, una buena proporción de LGTB mayores nunca ha salido del armario, aunque se ha ido aprovechando del ambiente favorable social y legal para vivir mejor. Pertenecen a este grupo individuos visceralmente conservadores, incluso fascistas, que viven contradictoriamente su orientación o identidad, personas que vivieron o siguen viviendo situaciones particularmente difíciles de opresión familiar y cobardes esenciales que desconfían de la realidad y tienen miedo de su propia sombra.

No hay que buscar a ninguno de estos sujetos en manifestaciones reivindicativas, asociaciones (a las que a veces asisten sin nunca ser miembros) o listas de firmas en pro de los derechos de todos: ellos se suben al barco, pero no reman, y se bajan a la menor dificultad. A veces los compadezco, pero en general me indignan, especialmente cuando no son demasiado tontos. Algunos aún viven en la fantasía del "nadie lo sabe", aunque a estas alturas nadie tenga la menor duda, no pocos se siguen escandalizando de la "desvergüenza" de los que se manifiestan y reivindican, y los hay que están en contra del matrimonio igualitario por razones que van desde la beatería a la estupidez.

Hablar con ellos no es fácil, convencerlos de que colaboren o cambien de actitud imposible. Tampoco hay que buscar aliados entre ellos, porque bastantes prefieren aliarse con el enemigo por sectarismo o porque el miedo les hace creer que así se defienden mejor.

Son la parte oculta del colectivo que solo solo es visible en los lugares de sombra, de ligues anónimos, profesionales o de vidas transcurridas entre la penumbra y el fingimiento. Es de esperar que las próximas generaciones no sean así, porque los aún armarizados de ésta ya no tienen remedio.

sábado, 9 de noviembre de 2013

PUNTO DE INFLEXIÓN

El año 2013 está resultando tan importante para la igualdad de derechos de las personas LGTB, que sin duda pasará a la historia como un auténtico punto de inflexión, después del cual el camino se allanó considerablemente en gran parte de Europa y América.

En los Estados Unidos se está produciendo un derrumbe controlado del castillo de obstáculos levantado por los fundamentalismos protestantes y la Iglesia Católica, cada vez más aislada de sus propios fieles y predicando morales que nadie sigue. No hay que asustarse por traspiés momentáneos aquí y allá porque los jueces se van viendo obligados a aplicar los principios igualitarios que impregnan la constitución federal y las de los estados y a considerar como derechos civiles las reclamaciones LGTB, mientras que los votantes, cuando la cuestión se les somete, se inclinan cada vez en mayores números a no negar a sus conciudadanos opciones que deben tener como seres libres e iguales. Ya son 16 los estados que reconocen el matrimonio pleno, pero, además, la aprobación de la ENDA, o ley antidiscriminación a los LGTB a nivel federal por el senado, es un hito igual de importante en este proceso. Es posible que al final no se convierta en ley porque no sea votada en la Cámara de Representantes, dominada por los republicanos, pero, si es así, supondrá un nuevo punto de desgaste para estos y un simple aplazamiento de una norma que la mayoría de los ciudadanos ve justa.

Por otra parte, los tribunales europeos han sentenciado en dos instancias de forma muy positiva: por un lado se reconoce que la persecución por razón de orientación sexual es una razón esencial para conceder el derecho de asilo, un punto que muchos estados se negaban aún a aceptar. Es dudoso que estos mismos estados decidan recibir ahora a los mismos refugiados con los brazos abiertos y supongo que recurrirán a toda clase de pequeñas mezquindades legalísticas para retrasar o dificultar el asunto, pero lo importante es que se ha aceptado el principio.

Por otro lado, se insta a Grecia, perfecta representante de la homofobia de Europa oriental, a que elimine la discriminación practicada contra las parejas del mismo sexo en su ley de uniones civiles. El Tribunal Europeo de Justicia ha dejado claro que no puede obligar a ningún estado miembro de la UE a implantar una ley de matrimonio igualitario, pero que, si uno de estos estados establece una legislación de uniones civiles, es decir un nuevo contrato, éste no puede negarse a ninguna clase de pareja. Los legisladores griegos excluyeron explícitamente a las parejas del mismo sexo de las uniones civiles, entendidas como un matrimonio "light" que facilitaba la legalización de parejas sin someterse a los dictados de la ahogante reglamentación matrimonial, directamente intervenida por la iglesia ortodoxa nacional, oficial y burocrática. Ahora se encuentran con que esto abre la posibilidad de legalización de los despreciados LGTB. Difícilmente podrán echarse atrás suprimiendo toda la ley.

Irlanda ha anunciado un referendum para someter a los votantes la posibilidad del matrimonio igualitario. Yo creo que no es una buena idea que los derechos civiles básicos sean una cuestión de opinión y mayorías, pero en este caso estoy de acuerdo: el gobierno irlandés zanja así la muy previsible oposición de la jerarquía católica y la interferencia de movimientos como la "manif pour tous"francesa, bien capaz de organizarse en la isla con apoyo foráneo. Según los sondeos el resultado de la votación será ampliamente favorable.

Lo dicho, 2013 está resultando un año de avance y consolidación como ningún otro antes.

viernes, 30 de agosto de 2013

DESPRECIAR AL QUE SABE

Algunos piensan que las tonterías malvadas del Sr. Hernando, portavoz del PP, igualando la bandera republicana con la franquista o echando la culpa de la Guerra Civil sobre las víctimas, son meteduras de pata irreflexivas o que denotan falta de información. Yo pienso que más bien delatan lo que de verdad piensa una gran parte de la derecha española, muy incómoda cuando se trae el impresentable franquismo a colación, pero siempre dispuesta a excusarlo y a ver la Guerra Civil con "equidistancia", es decir, como algo de lo que hay que intentar culpar también a la izquierda del pasado para aplicarlo a la del presente, aunque sea tan genérica y poco revolucionaria como la de ahora. Después de todo la España eterna y abstracta solo les pertenece a ellos, aunque los españoles del montón les importen poco.

Son también interesantes las extrañas justificaciones sobre las excesivas y sospechosas ganancias del Sr. Rajoy... con mucho más derecho a ellas por ser un excelso Registrador de la Propiedad, en vez de un mísero profesor de universidad como el Sr. Rubalcaba. Un indicador de lo mucho que les importa el status y los ingresos económicos y la poca consideración que les despierta la ciencia y el conocimiento en general.

En mi post anterior hablaba de cómo la ciencia puede salir malparada cuando se mide con las supersticiones difundidas con habilidad, porque la emoción puede siempre con la razón cuando se dan las condiciones oportunas, y la historia como ciencia no es una excepción. Hay muchos acontecimientos y personajes del pasado sobre los que nunca sabremos toda la verdad, pero sí podemos aproximarnos lo bastante como para averiguar al menos una parte. Los historiadores serios, es decir, los de verdad que no hacen propaganda fascista, hace mucho que llegaron a conclusiones muy distintas de las del Sr. Hernando sobre la Guerra Civil española, pero políticos, periodista o tertulianos malvados y/o tontos siempre se empeñan en recurrir a la historia para justificar sus prejuicios, aunque a veces consigan exactamente lo contrario.

El Sr. William Sharer, senador republicano de Nuevo México, es uno de estos insignes imbéciles que un día, seguramente tras leer una novela o un libro de divulgación, se le ocurrió la gran justificación para demostrar a todos que el matrimonio de personas del mismo sexo está mal: Alejandro Magno era homosexual y, sin embargo, se casó con Roxana... y no solo eso, animó a sus soldados a que dejaran sus vidas disolutas y se casaran también, porque el sentido del matrimonio es la procreación y la mezcla de sangres traería la paz y....

El Sr. Sharer parece ignorar que Alejandro se casó con tres mujeres distintas, exclusivamente por razones políticas, que sus soldados se mezclaron efectivamente con mujeres asiáticas, como ha pasado siempre con los ejércitos conquistadores, pero que esto no quiere decir que se "casaran" y formaran familias como las de la televisión, que eso estuvo muy lejos de traer paz alguna y que, por si fuera poco, los griegos y asiáticos de esa época, incluyendo a los hebreos que redactaban la Biblia, tenían una moral sexual y familiar tan diferente de la de los americanos de su clase que tomarlos como ejemplo es más bien peligroso.

El Sr. Sharer, como los obispos católicos, pretende hacernos creer que la familia nuclear estereotípica de mediados del siglo XX es la única posible y se va a la historia a buscar ejemplos, pero lo único que consigue es demostrar profunda ignorancia y una cierta estupidez. Alejandro el Grande era bastante culto para su época, como buen discípulo de Aristóteles, y desde luego estaba muy lejos de ser estúpido, pero nunca tuvo una "familia ejemplar", más bien lo contrario.

sábado, 27 de julio de 2013

¡AMENAZADA POR LOS HOMOSEXUALES!

Así es como se siente la presidenta del PP vasco, que ha tenido la falta de inteligencia de decir lo que verdaderamente piensa, para poner en evidencia la absoluta falta de lógica y los prejuicios del discurso ultraconservador de su partido. Esta señora, como muchos de sus partidarios, cree que el matrimonio solo es posible o solo puede llamarse así si se produce entre un hombre y una mujer y, si alguien piensa lo contrario, "se siente atacada", quien pretenda extender el derecho a otros lo hace "contra ella" o ellos o quien sea. Por su cabeza no pasa el hecho de que para ellos NO CAMBIA NADA. Eso no importa, puesto que si se dan derechos a otros ellos ya no son privilegiados, mejores moralmente, buenos, santos y apuestos. Resulta que la gentuza puede hacer algo que antes no podía y eso, claro, es un insulto contra ella, que es heterosexual y cree en la única religión verdadera.

Es interesante que la persecución que se pretexta consista en que no se persiga o se discrimine a los demás. Es como si se dijera: "si no pegas al maricón de al lado yo me siento ofendida... porque yo soy una chica como Dios manda y quiero que le pegues una paliza para que se dé cuenta de que es subhumano..." o algo parecido.

El PP español vive en la prehistoria y se complace en la ignorancia.... pero alguien dijo que su gran ventaja era que nunca había caído en la corrupción.... ¡Vaya!

miércoles, 3 de julio de 2013

DERECHOS Y PERSPECTIVA

El revés y el derecho dependen de cómo se vean las cosas: si se considera que los seres humanos uno a uno no valen mucho y que están sometidos a un gran plan divino, a una comunidad identitaria, al estado, a la única religión verdadera, a la raza o a cualquier otra abstracción, hablar de derechos individuales no tiene demasiado sentido o más bien sentido alguno y, a pesar de sus protestas en contra, esto es lo que hacen los que se oponen a los derechos LGTB, a los de las mujeres y a los de los niños, aunque pretexten a veces exactamente lo contrario.

La racionalidad de la Ilustración y los progresos políticos y económicos de las sociedades occidentales crearon un marco favorable al individuo, pero la conquista de derechos ha sido lenta y contradictoria porque la inercia social es recalcitrante y los humanos básicamente conservadores. Sin embargo, vistas las cosas con la perspectiva que nos da el tiempo, se puede apreciar que la irracionalidad esencial de toda oposición a los derechos y la felicidad individuales se hace siempre desde desde principios abstractos y fortalezas ideológicas que suelen ocultar intereses de clase, corporativos o de grupo. Un somero análisis de las "razones" esgrimidas en contra del matrimonio igualitario, por ejemplo, nos muestra que se trata de prejuicios dogmáticos, sociales y culturales de iglesias y grupos que quieren seguir manteniendo un control social que se les escapa y seguir "educando" a los sectores que dominan en una visión del mundo particular.

Lo mismo puede decirse de la aversión o pura criminalización del aborto: desde un punto de vista ilustrado puede considerarse que la mujer es un individuo con derechos, entre los que está el de equivocarse, capacidad de decidir y autonomía para hacerlo, o puede afirmarse tajantemente que una vez aparecido un embrión o una sospecha del mismo éste tiene mas derechos, aunque esté lejos de convertirse en ser humano, no sea viable fuera del útero materno durante muchos meses o incluso no sea viable en absoluto.

Los diputados, ministros y funcionarios reaccionarios pueden frenar durante un tiempo el progreso social, pero difícilmente pueden impedirlo en estos tiempos de información generalizada, redes sociales y desmitificación de ídolos antes sagrados. El aparcamiento de la reforma del aborto en España es un ejemplo claro: volver atrás en algo que goza de amplio respaldo social y que iba a causar muchísimos problemas legales, penales y judiciales no es electoralmente sano. Debemos preguntar a estos señores, sin embargo, si alguna vez les han importado de verdad los derechos y el bienestar de las mujeres reales, en vez de preocuparse por seres en potencia, principios vagos y obediencia a archimandritas con ropas talares.

miércoles, 29 de mayo de 2013

MARIANNE EN EL SOFÁ

Desde mi balcón luxemburgués se divisa Francia, apenas a 15 Kms., identificable por una alta antena y las nubes de vapor que salen de la central de Catenom, pero no se siente la esquizofrenia que aqueja a la sociedad francesa más que como rumor lejano. Desde la tranquilidad de este país tan pequeño y familiar menos aún se entienden la división, la frustración y el odio que hacen aparecer viejos y peligrosos esqueletos nunca del todo enterrados, pero que parecen cobrar nueva vida. ¿Cómo es posible que se vean banderas monárquicas en la calle? ¿Por qué aparecen curas católicos de sotana agitando a las masas? ¿Qué lleva a tantos burgueses conservadores a lanzarse a la calle hasta con niños pequeños por un problema que no les afecta en absoluto?

Algunos responderán que es el matrimonio igualitario (o "mariage homo", como ha sido tantas veces mal descrito en la prensa francesa), pero se trata nuevamente de tomar un síntoma, el malestar que grupos minoritarios y confesionales sienten al ver desafiada su homofobia, por una causa, puesto que una reforma legal que no cambia sustancialmente la vida de nadie no puede despertar estas pasiones.

Muchos comentaristas están de acuerdo en que el asunto le ha servido de pretexto a la derecha más tradicional para montar una campaña de desprestigio y desgaste contra un gobierno que no les gusta, pero quedarse ahí no lo explicaría todo. Hace tiempo que el país entero tiene una profunda crisis de identidad que no hace sino agravarse con el paso del tiempo, la progresiva decadencia y la creciente insignificancia internacional. La crisis económica actual y la constatación de que el modelo francés no funciona o funciona mal, el paro creciente, la desindustrialización, el racismo y la sensación de falta de control actúan como fuerzas centrífugas que lanzan a sectores enteros de la sociedad hacia los extremos.

Un español no encontraría nada nuevo en estos problemas, pero hay una gran diferencia a uno y otro lado de los Pirineos: al sur no se tiene conciencia de grandeza alguna, más bien lo contrario; los españoles suelen considerarse peor de lo que son objetivamente, ven su historia con ojos excesivamente negativos y han interiorizado prejuicios ajenos como propios con un complejo de inferioridad nunca superado y reverdecido ahora; los franceses, en cambio, han sido educados en la conciencia de una superioridad absoluta o relativa, prácticamente nadie duda en Francia de que la cocina local es la mejor, el vino insuperable, París no tiene igual, los mejores escritores, artistas y poetas son franceses y ¿qué decir de la gracia, la elegancia, la moda, la belleza?... En cuanto a la libertad, bien, es la cuna de las libertades, de los derechos del hombre... y así podríamos seguir con una serie de certezas autoalimentadas y reforzadas por estereotipos mil veces repetidos también por foráneos papanatas. ¿Cómo, pues, el mejor país del mundo puede estar como está?

No se puede ser lo mejor y lo peor a un tiempo y la adquisición de una nueva identidad más moderada es algo difícil. Sería deseable que hubiera psiquiatras de países igual que los hay de personas y, de hecho, la linda, pero neurótica Marianne se encuentra hace tiempo sobre el sofá de la consulta, aunque sin garantía alguna de curación por el momento. Lo que hay que esperar es que no le den espasmos o se vuelva violenta, porque estas enfermedades abruman al que las sufre, pero también a sus vecinos.