jueves, 10 de febrero de 2011

Hay gente que no entiende nada


O más bien deberíamos decir que no quieren entender, puesto que parten de posiciones dogmáticas y de intolerancia totales que excluyen cualquier intento de aproximación. Los recientes insultos groseros de Intereconomía a Carla Antonelli, famosa y educada activista transexual, no pueden sorprender a quien se moleste en oír o ver lo que sale de ese reducto de la ultraderecha, empeñado en difundir el odio a casi todo e imponer una ideología cerrada y cerril de ortodoxia tridentina y machismo sin filtros.

De modo aparentemente más (pseudo) científico y culto es la conferencia que se prepara en Pamplona sobre "Ideología de Género", a la que parece asistirán luminarias bien asociadas al Vaticano y sucursales, con la colaboración de alguna figura no católica pero con los mismos prejuicios. Se trata, claro, de atacar todo lo que la biología, la antropología, la psicología y la sociología vienen descubriendo y elaborando desde hace más de 100 años sobre intersexualidad, identidad y orientación sexual.

Para estos caballeros y señoras un hombre es un hombre y una mujer es una mujer y lo demás son paparruchas, engaños del demonio o del PSOE, IU, Obama y demás progres (criptonazi-comunistas-islámicos) empeñados en la destrucción del mundo y de los buenos españoles o italianos.

Ya se sabe que, como ha dicho un obispo peruano, no hay "gays", sólo maricones, y que ellos y los transexuales están todos enfermos y hay que curarlos como sea, aunque la cura incluya descargas eléctricas.

lunes, 24 de enero de 2011

La verdadera contaminación


Sorprende la diligencia con la que la Sra. Botella tramita la denuncia por exceso de ruido de la fiesta del Orgullo Gay y la falta total de la misma cuando se trata de combatir la grave contaminación de Madrid denunciada por la UE, máxime cuando la fiesta dura un par de días y la suciedad del aire casi todo el año. Que detrás de todo esto hay ideología no puede dudarse, puesto que ni el ayuntamiento ni la ciudad pueden esperar ventajas reales de avergonzar al Orgullo, aparte de las intangibles espirituales en las que cree la Sra. Botella, mientras que si podrían suponerse mejoras en salud y habitabilidad si se limpiara un poco el aire, lo que implicaría reducir el tráfico y con él igualmente el ruido.

Algún día habrá que analizar por qué una fiesta reivindicativa se convirtió en pocos años en la más multitudinaria, divertida y popular de la capital de España, con mucha ventaja sobre cualquier otra. Tal vez porque hacía falta una, dado que las tradicionales verbenas son hoy día poco más que fiestas de barrio decadentes, San Isidro unas cuantas corridas de toros, el Carnaval algo artificial y, pese a los esfuerzos integristas, las siniestras celebraciones religiosas del estilo de las de Semana Santa nunca han prendido verdaderamente en Madrid.

Ese éxito ha contribuido a la normalización y aceptación de la diferencia más que muchas otras actividades y eso también es lo que molesta en determinados estamentos y despachos. Los medios reaccionarios llevan mucho tiempo haciendo campaña contra lo que ven como inaguantable provocación, que no otra cosa es para ellos que se pueda ser gay y "normal". Los pretextos que se usen para ponerle sordina o expulsarla a los márgenes son lo de menos.

La fiesta trae a Madrid mucho turismo y difunde una imagen cosmopolita y moderna de la ciudad, lo que no puede sino beneficiar a todos sus habitantes, mientras que la elevada contaminación del aire, también muy conocida fuera, da mala fama y retrae a visitantes y empresas, pero ya se sabe que el reino de algunos no es de este mundo sino de otro al que solo se puede llegar muerto.... tal vez por contaminación.

lunes, 10 de enero de 2011

Hipocresía y expedientes


Para quien aún se crea que la derecha española es benevolente con la evolución social, el expediente lanzado contra COGAM y el Orgullo Gay (a quien se reclaman € 35.000 ¡por ruido!) debería demostrarles lo contrario. La concejalía dirigida por Ana Botella, esposa de Aznar y vinculada a grupos integristas, ha demostrado su clara hostilidad a cualquier clase de visibilidad LGTB, por no decir nada de cualquier clase de igualdad. El presente acoso contra una manifestación en gran parte festiva es sólo el principio de algo más, especialmente ahora que el PP cree tener el poder al alcance de la mano. Que todo el PP se incline en la dirección del integrismo está por ver, pero que el "Agitprop" de la ultraderecha hace todo lo posible para que así sea es evidente.

Que esto coincida con recientes declaraciones papales y con las constantes y permanentes de la tridentina jerarquía española corrobora lo anterior. Para estos señores la homosexualidad es enfermedad psíquica o moral, vergüenza para quien la profesa y amenaza directa contra el abstracto modelo teórico de familia que se pone como único posible, aunque con la hipocresía habitual se diga que "no se debe perseguir al homosexual", si bien no otra cosa se hace al negarle igualdad jurídica o exponerle a la discriminación.

Las religiones suelen negar validez a cualquier ética laica, puesto que insisten en afirmar la imposibilidad o inferioridad de moral alguna sin base en principios religiosos. La negación se reviste de un florido lenguaje con el que se intenta demostrar que la "recta razón" coincide con la religión, si bien semejante identificación no resiste el más somero análisis.

Religión (no sólo la católica) y machismo aliados se sienten insultados por la visibilidad de lo que les molesta o por la neutralidad de enseñanzas como las de Educación para la Ciudadanía. Instrucción y visibilidad eliminan prejuicios, muestran que las personas LGTB existen y que son como todas las demás, algo muy poco deseable cuando se quiere imponer una moral dogmática que excluye o demoniza a determinadas minorías.

Hay que estar atentos porque estamos ante una reacción de onda larga e imprevisibles consecuencias que puede causar considerable sufrimiento. Es bastante improbable una restauración nacional-católica, pero es muy posible perder derechos adquiridos cuando hay poderosos lobbies que así lo quieren.

domingo, 2 de enero de 2011

Perseguidos y privilegiados


Me molesta tener que volver a hablar de la Iglesia Católica a principios de año, pero es que esta institución, como todo el neoconservadurismo cristiano de diversos colores, sigue fomentando una reacción que va de lo político a lo científico pasando por lo social, interfiriendo directa o indirectamente en las sociedades en que puede hacerlo y difundiendo odio y prejuicios cuando la dejan. Mucha gente puede creerse que yo odio a mi vez, pero tal vez no se den cuenta de que se trata de legítima defensa, porque de triunfar en toda regla su particular integrismo los que desaparecen son la libertad individual y la igualdad de derechos.

Está en lo cierto el Papa Benedicto (¡yo dándole la razón!) cuando se alarma por el acoso a los cristianos en países musulmanes, porque eso es prueba del bajo nivel de libertad y del alto de intolerancia que aqueja a sociedades aún poco evolucionadas en materia democrática y de derechos, pero mi simpatía desaparece en cuanto oigo a otros jerarcas equiparar laicismo con persecución, como si el voluntario abandono de la religión fuera un insulto o como si las leyes civiles tuvieran que conformarse a los mandamientos de una iglesia concreta.

A este respecto la reacción de la jerarquía española y sus plataformas mediáticas, alineadas unánimemente en las posiciones más ultramontanas, resulta ofensivo y demuestra, una vez, más, que no han aprendido nada, que siguen considerando el país como una finca privada que se les ha arrebatado injustamente y que sólo están esperando el momento adecuado para volver a la carga y obligar a todos a someterse a su moral por las buenas o por las malas, es decir, sin progreso alguno desde la era inquisitorial: la religión como coerción y no como convicción.
Actitudes como ésta dicen poco acerca de la fe en las capacidades espirituales de su creencia, pero mucho sobre sus ambiciones de poder terrenal, privilegio económico y deseos de control indirecto del estado.

No es imposible que consigan mantener su influencia como grupo de presión e incluso aumentarla durante un tiempo, pero si esperan una reconquista real están fuera de época. El abandono de la iglesia se debe a la imposibilidad de creer en sus dogmas y a la falta de prestigio moral, intelectual y social de sus dirigentes, no a conspiraciones siniestras. Si menos de cuarenta años han bastado para que la sociedad española se secularice hasta el punto de causarles alarma, a pesar del monopolio antes ejercido, es más que cierto que su decadencia continuará, pero que no se tratará de persecución alguna sino de simple abandono por cansancio o indiferencia.

La iglesia española sigue sin entender que cuanto más política sea su postura más insostenible y precaria se hace su posición, más sujeta a avatares impredecibles, pero recordemos que a muchos de sus mejores teólogos se les ha callado la boca, un signo más de que nunca ha confiado en su poder espiritual y de convicción. En estos momentos pueden sentirse seguros en las filas del "tea party" a la española, pero la política y el favor de los votantes son tan variables como el viento.

domingo, 21 de noviembre de 2010

Mucho ruido y pocas nueces


Ha bastado un microscópico cambio en la doctrina vaticana sobre el preservativo para que algunos se precipiten a exagerar hasta el punto de creerse que la iglesia católica está por fin entrando en razón. El cambio es tan mínimo que no supone diferencia alguna, puesto que la doctrina básica no cambia un ápice y sigue insistiendo en que todos los actos sexuales de cualquier clase fuera del matrimonio (¡entre hombre y mujer exclusivamente... no se confundan!) son pecaminosos y suponen faltas gravísimas, una sola de las cuales puede enviar al sujeto a la condenación eterna.

Creerse estas cosas supone también creer que la inmensa mayoría de la humanidad, católicos incluidos, está irremisiblemente condenada, puesto que desde el adolescente que se masturba hasta la pareja que limita la natalidad, todos están en continua contravención de normas de imposible cumplimiento, si no se quieren sufrir graves problemas mentales, afectivos, económicos y de otras clases.

Nadie puede ser tan ingenuo como para pensar que las bajísimas tasas de natalidad de España o Italia, para poner sólo dos ejemplos de países de mayoría nominal católica, se deben al uso de los métodos aprobados por el Vaticano: preservativos, pastillas y casi cualquier otro medio disponen de mucho mayor crédito que la observancia rígida de preceptos arcaicos.

¿Es esto también un ejemplo del "laicismo agresivo" del que tanto se queja su santidad? Creo que es sólo sentido común de una sociedad cada vez más alejada de creencias medievales.

martes, 9 de noviembre de 2010

Trampas del lenguaje


La visita del Papa y sus trentinos discursos ponen de relieve una vez más que los que se oponen a los derechos civiles de la minoría homosexual lo hacen desde puntos de vista dogmáticos religiosos, no racionales y mucho menos civiles. De aquí que el intento de hurtar derechos mediante un cambio de denominación sea lo que es, es decir, una trampa para ilusos que se creen que el cambio de denominación no supone cambio alguno.

El pretexto es que la palabra "matrimonio" es tradicional y se refiere solo a la unión de hombre y mujer, que la extensión del contrato a parejas del mismo sexo resulta "ofensiva" para una parte de la población y que para reconocer los mismos derechos se podría utilizar la expresión "unión civil" o "pareja de de hecho".

Yo estaría de acuerdo si todas las uniones de parejas de cualquier clase fueran denominadas "uniones civiles", porque entonces los católicos podrían reservarse la de" matrimonio" para la ceremonia religiosa, sin prejuicio de que los demás tuvieran los mismos derechos y obligaciones ante el estado, pero del mismo modo que no demando el derecho de celebrar una unión en iglesia alguna, exijo que si lo de unos es "matrimonio" lo de otros también lo sea, puesto que cuando no lo ha sido, es decir, antes de 2005, la desigualdad y la discriminación eran notorias.

El Vaticano y sus secuaces individuales y corporativos ni son inocentes ni benévolos ni basan su actuación en el amor sino en un premeditado cálculo de influencia social y política. La espectacular bajada de la práctica y el abandono real del catolicismo por la mayoría de los españoles hacen peligrar los abusivos privilegios de los que sigue gozando una religión hoy día minoritaria, por lo que son necesarios gestos que sigan consagrando un código moral oficial que hagan creer a muchos que el país sigue siendo católico y la iglesia una autoridad espiritual indiscutida, especialmente en las materias sexuales que afectan a minorías tradicionalmente perseguidas, a mujeres y otra tropa no elegida para la jerarquía, que otra cosa es cuando los pecados clericales asoman su fea cara.

Por supuesto que en materia económica y otras naderías puede haber condenaciones generales que se quedan en eso, puesto que un acusado de corrupción si es fiel cristiano se arrepiente... aunque no devuelva el dinero y puede aspirar al perdón y la gloria.... faltaría más.

¿Cuándo van nuestros líderes a plantarle cara al último poder fáctico que tenemos en España?

lunes, 1 de noviembre de 2010

La gran solución de Rajoy


Tras una atenta lectura de la entrevista que hace "El País" a Rajoy resulta que no tiene plan alguno claro para enderezar la economía, aparte de su admiración por el de Cameron en el Reino Unido, aunque, eso sí, no se ha leído los detalles y no sabe si el también echaría a la calle a 500.000 funcionarios, entre otras medidas. Es decir, que Zapatero es el desastre, pero que él no sabe y no contesta... es de suponer que basta con la desaparición del odiado ZP, unas cuantas expulsiones de gitanos, como parece promover la inefable líder del PP en Cataluña y la reelección del incorrupto Camps en Valencia para que todo vuelva a su cauce.

Lo único que parece tener claro el líder del PP es que no le gusta el "matrimonio homosexual" y que no garantiza sus supervivencia. Aparte de que no existe ley específica para homosexuales, sino que se trata de la extensión de un derecho a una minoría hostigada, no se ve en qué puede beneficiar al país una vuelta atrás que lo pondría en el rango de los europeos atrasados en derechos civiles, pero ya se sabe que a nuestra muy machista derecha esto le importa un comino, puesto que los que se sienten excitados por los "morritos" de las ministras tienen que sentir profunda desazón ante actos contra natura en la base de la crisis económica.

Por otra parte, ya se sabe que de los obispos para abajo se filtran las oportunas órdenes al respecto, aunque este país no sea oficialmente católico y muchos miembros del mismo PP no pisen la iglesia, pero la reacción es tan hipócrita como siempre.

Es verdad que ahora las elecciones no se ganan sino que se pierden, pero el espejismo del PP como solucionador de problemas económicos que sobrepasan con mucho las fronteras nacionales parece deslumbrar a muchos. Veamos si los españoles se castigan a sí mismos.

jueves, 21 de octubre de 2010

Homofobia y violencia


Es horrible, pero no sorprendente el caso del príncipe saudí condenado por asesinar a su criado-amante. Basta ver las imágenes captadas por una cámara de seguridad en el ascensor del hotel donde se produjo el crimen para comprender la naturaleza patológica de la relación y su previsible fin. Dado que el asesino negó sistemáticamente su homosexualidad, aunque compartía cama con la víctima, no es difícil deducir que de una tal esquizofrenia nazcan pulsiones violentas.

Lo más seguro es que el cruel príncipe se odiara a sí mismo por ser lo que era y que necesitara y odiara al tiempo a su víctima que, como sucede en todo maltrato doméstico, sirve de percha de los golpes para el herido ego del maltratador. Proviniendo de una sociedad tan represiva como la saudí, donde tal asesinato se hubiera disfrazado y encubierto, el aristócrata se olvidó de dónde estaba.

Ya se sabe que algunos no son homosexuales... sólo se acuestan con hombres.